El valor de la honestidad

 

El venado, el perro y el ratón: el valor de la honestidad en los emprendedores.









Autora: Venus Maritza Hernández.

La honestidad es la base transparente que nos lleva a la prosperidad duradera y verdadera.

Existieron hace cien años, en un bosque muy lejano, un venado, un perro y un ratón.

Los tres debían ir a cobrar los ingresos, de la casa en común que tenían los tres, en el centro del bosque,  la cual alquilaban, y se repartían en tres partes el dinero, de acuerdo a la aportación que habían hecho cada uno. 

La casa había sido comprada por el venado. El ratón había decorado y comprado los muebles de la casa. El perro la había pintado y en el jardín había sembrado flores.

La cantidad mayor de ganancia, era de venado, y del ratón y la cantidad menor del perro.

Rutinariamente los tres cobraban sus ingresos. Pero un día el ratón se llenó de codicia y pensó:

-Debería llevarme todo ese dinero- He trabajado más que ellos en esa casa.

-¿Qué tanto piensas ratón?- preguntó el venado, al verlo tan ensimismado.

-No, nada venado, solo pensaba que, si deseas, puedo ir yo, en vez del perro, a cobrar el alquiler de la casa- dijo el ratón.

-Está bien, da igual que vaya el perro o vayas tú-respondió el venado.

El ratón sólo pensó en el dinero acumulado, no pensó en las consecuencias que tendría, si se llevaba todo el dinero. Así que pensando y haciendo, busca el dinero y huye con él.

Transcurren las horas y el venado se siente inquieto y preocupado.

-¿Por qué no habrá regresado el ratón?- le preguntó el venado al perro.

-No lo sé, amigo. De seguro se entretuvo con algo o alguien- respondió el perro, no dando importancia al hecho, pues pensaba que de un momento a otro verían al ratón.

Pero las horas seguían pasando y el ratón no aparecía. Decidieron ir al bosque e investigar.

-Hola hormiga- saludó el venado- ¿Has visto a nuestro amigo el ratón?

-Sí, lo vi cruzar hacia el río que está a la derecha- respondió la hormiga.

Venado y perro, tuvieron un presentimiento y fueron corriendo a ver si aún veían al ratón.

Pero no, no se le veía por ningún lado.

-Perro, dijo venado con cara de desaliento- al parecer el ratón se llevó toda nuestra ganancia.

-¡No puede ser! ¿Qué haremos ahora?

-Pues, seguir ambos en el negocio. El ratón ya decidió que no quería continuar- respondió el venado.

Pasó el tiempo, y un día, aparece el ratón, muy tranquilo.

-Hola Venado y perro- saludó el ratón, como si nada hubiera pasado.

-Hola ratón-saludó el perro.

-Hola -saludo el venado.

-Vengo a pedirle disculpas, por haberme llevado todo el dinero hace meses. Estaba equivocado, no debí hacer eso.  Pues se acabó rápidamente. Fui tonto, no pensé en las consecuencias. Perdónenme y permítanme estar nuevamente con ustedes en el negocio-dijo el ratón.

-¡No!- exclamaron a la misma vez, el venado y el perro.

-Demostraste tu deshonestidad con ese acto despreciable, condenado por Dios. Lo sentimos, pero con nosotros no vuelves a negociar. Considera el dinero que te llevaste como pago por lo que habías contribuido en el negocio- puntualizó el venado.

El ratón no insistió y se marchó muy triste. Comprendió que hay comportamientos que no se pueden perdonar tan fácilmente, pues son un precedente a la forma de ser del individuo.

Se prometió a sí mismo, nunca más, actuar en forma deshonesta. Pidió perdón sincero a Dios. Pasó el tiempo y un día, Dios le abrió nuevamente las puertas de la prosperidad. Y desde ese momento el ratón fue uno de los animalitos más honestos del bosque.

Moraleja:

Debemos tomar conciencia de nuestros actos, e intentar por todos los medios, ser honestos, en todos los aspectos de nuestra vida. Pues la honestidad, es una de las bases primordiales de nuestro avance como hijos de Dios, bendecidos por él, en la vida y en la prosperidad.

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