Reflexión sobre la tolerancia

La tolerancia en nuestras vidas

La tolerancia es como un té calmante

Las riñas o peleas sólo dejan una mala sensación, un mal sabor. Al hablar de riñas o peleas me refiero a las discusiones y también a las agresiones físicas. Discusiones que después de una acalorada batahola, llegan a los puños. Luego del salvajismo… ¿Qué queda? ¿Se obtuvo una sensación satisfactoria? ¿Se logró algo?  ¡Claro que no!

En una discusión, ambos contrincantes de la palabra, defienden con ahínco su punto de vista. Luego de los primeros ataques de compulsivas palabras defendiendo su manera de ver el objeto de la discusión, vienen las ofensas que muchas veces, nada tienen que ver con el tema por el cual se empezó la diferencia, y finalmente como les dije antes, se van a las manos, debido a la falta de algo esencial para la convivencia en la sociedad; la tolerancia.

La tolerancia es como un té calmante que siempre tenemos a nuestra disposición, por medio de nuestro raciocinio. Si razonamos, pensamos mejor las cosas, y cada paso a realizar, o reacción estará palanqueada por varios elementos positivos, como lo son;

El respeto, la confianza en nosotros mismos, y la tolerancia (valga la redundancia).

Cuando confiamos en nosotros mismos, no nos molesta la gran cantidad de opiniones contrarias que puedan existir en contra de nuestro criterio o modo de ver determinado asunto, porque es un hecho que siempre existirán otras visuales, independientemente de que la razón esté o no esté de nuestra parte.

La razón se proyecta a través de dos modos:

Por medio de dogmas visto con los ojos de la religión o sea la visión sabia de Dios; por la vista de los hombres o sea por sus leyes y también por las complejidades de la vida.

 


La tolerancia, cualidad sujeta a la crianza


La tolerancia es una excelente cualidad

La tolerancia en la humanidad

El saber escuchar y tomar en cuenta otras opiniones con relación a un tema sujeto a distintas convicciones, no sólo desarrolla la tolerancia si no, la apreciación de otras facetas que se escapan a la visión del individuo, y por ende, se logra ampliar el concepto con miras a lograr mejores resultados en estudios determinados.

Todas las personas tienen sus criterios formados con relación a su estilo de vida, punto de vista sobre la política de su país, la manera de educar a sus hijos, la forma de comportarse ante los demás (educación, reacción, modales, y otros), y muchos otros conceptos susceptibles a la aprobación o rechazo, además de todos los preceptos y complejidades de los mismos.

Adela Cortina, estudiosa de este tema, dice: "El interés por comprender a otros y por ayudarles a llevar adelante sus proyectos de vida, comprendido lo anterior como un respeto activo, el cual desemboca usualmente en el concepto de solidaridad".

La visión de cada ser humano es distinta ante el mundo que lo rodea (aunque existen muchas percepciones unidas por la simpatía y opiniones en común), todo en base a la forma en que fue educado por sus padres o familiares. Las experiencias y ejemplos por parte de quienes lo orientaron desde la más tierna infancia, además de los factores genéticos, suman una escalera que lo dirigirá ya sea en forma positiva o negativa, en su comportamiento ante los demás, durante toda su existencia.

Como en todo, las limitaciones siempre deben existir, pues todos los extremos son exageraciones, y la tolerancia no es la excepción. "Hay un límite en que la tolerancia deja de ser virtud." Edmund Burke.

La frase de Mahatma Gandhi, se ajusta a una realidad certera: " Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio".

Las acciones del ser humano son los puntos esenciales que desembocarán en una respuesta, ya sea a corto o largo plazo. Como es el caso de aquellos individuos, con sólidos ejemplos morales por parte de sus progenitores, además de una educación plena de amor y comprensión. O con algún humano fallo (divorcio, incomprensión mutua de los padres). En ambas situaciones, han emergido seres humanos excepcionales, para con ellos mismos y los demás. Profesionales o con oficios honestos contribuyentes de una labor digna y apreciada, tales como:

Médicos, ingenieros, biólogos, contadores, cocineros, contratistas, constructores, arquitectos, educadores, chapisteros, ebanistas, y otros.

Artistas de distintas índoles, que aportan con su creatividad: cantantes, actores, escritores, pintores, escultores, y otros.

En cambio aquellos individuos infortunados por sus desviaciones sociales, la gran mayoría han padecido una niñez de carencias afectivas y (o) monetarios, (ninguna clase social es excluyente, porque existen en el mundo, personas de todos los sectores sociales, con comportamientos indeseables) y en respuesta sus conductas son totalmente erradas, pero bajo su visión, es algo normal, pues los impulsa en muchas ocasiones, el odio, el resentimiento y la venganza, ante la vida misma:

Delincuentes, y otros. Estos últimos suelen tener una percepción difusa de sus pensamientos, comportamiento y decisiones ante la sociedad y suelen ser muy intolerantes. (También existen los trastornos mentales que originan malas conductas, y muchos de ellos tienen su origen en traumas surgidos en la infancia) Y los enaltece en demasía la intolerancia ante determinadas situaciones a las que afronta cotidianamente.

"Cuando conozco a alguien no me importa si es blanco, negro, judío o musulmán. Me basta con saber que es un ser humano" Walt Whitman.

Conclusión:

El ser humano enfrenta diariamente a los distintos egos,
con los cuales debe sobrevivir y encontrar un punto clave, el cual es armónico cuando se cohesiona con miras a la obtención de un punto de vista que tenga en cuenta a distintos factores de importancia, como lo son la experimentación, pruebas fehacientes de su veracidad, conveniencia general o ventajas.

©Venus Maritza Hernández