Ardillas: en el árbol

Ardilla y felicidad en el árbol


Ardilla y felicidad en el árbol y sus frutos


Desde el árbol


Por la cuerda, tres aves primorosas,
verde, azul y amarilla,
van a visitar a sus amigas las rosas,
y las saluda la ardilla.

Silban su canción preferida.
Felices las tres aves tiernas,
van en busca de su rica comida:
gusanos y luciérnagas.

Ardilla y su alimento
La ardilla quiere su comida,
siembra, busca y cosecha.

Lleva, lleva la ardillita,
el alimento a su tienda.
Vende y come la ardilla,
las nueces en venta.

Come, come la ardillita,
y se ve muy contenta.



Ardillas peleando alimento

Ardillas peleando alimento

Nubes blancas, verde fulgor,
hay dos ardillas con mucho furor.
Pelean alimento,
en vez de buscar más.

Se miran y miran,
con enojos de sal.
Ardillas, ardillas,
ya dejen de pelear,
que viene la lluvia,
con rayos del mar,
el sol, les decía.


El mar celestial,
los mira
y deja derramar
su ira:
tormenta
y chorros de agua fría.


©Venus Maritza Hernández
20 Jul de 2014


El niño de Neptuno


Un niño de otro planeta juega con los niños de la tierra.





El niño de neptuno juega con los niños de la tierra



Un niño de Neptuno llamado Lisut llegó en su nave espacial, a jugar con los niños terrestres. En el futuro será común que los niños terrícolas viajen, al igual que todos los niños de los planetas y galaxias. A veces van solos, o en compañía de otros amigos o con sus familias.
La mamá de Lisut, preocupada por su seguridad, lo cuida desde su mundo. Mientras él juega, lo vigila en todo momento, con un aparato tecnológico universal.

Desde Neptuno, lo puede ver y detectar en cualquier lugar del universo, y además si ella desea, se puede tele transportar en segundos, en el lugar donde él este.

El niño neptuniano, juega fútbol en compañía de sus amigos terrícolas, Juega tenis, y con los juegos electrónicos. Juega baloncesto, monta bicicleta, pero si su mamá, no quiere que viaje a la tierra, él obedece y se queda tranquilo en su planeta.
Publicada por primera vez el: 16 Jun de 2017 

La niña linda feliz

La niña linda es feliz y bendecida siempre, con su familia que la ama inmensamente.


La niña linda feliz en su hogar



La niña linda


Una niña linda tengo,
que de mis sueños llegó.
Es un ángel terreno,
que de sus alas versó.

Magia infantil,
rebosan las fantasías,
con cuentos mágicos
de las tiernas utopías.

La bebé de mis alegrías.
La niña de la prestancia.
Sonríe con las poesías,
baila en brincos y danza.


Aurora de sol


Pequeña luz de ensueño,
ternura tierna y bella.
eres de la orla,
un sueño,
en colores de una estrella.

Niña linda y dulce,
bebecita de mi amor,
mirame entre luces,
eres mi aurora de sol.



Linda


Brinca la niña Linda,
baila con su traje amarillo.

Danza y juega Belinda,
silba su nombre un pajarillo.

Baila la niña linda,
y el pajarillo rota.
Contenta está Belinda,
y su alegría se nota.
La niña baila

A la niña le gusta bailar,
y le encanta cantar.
Mueve las piernas, brinca y brinca.

Baila como una ranita,
da muchos pasos, salta y salta,
baila la linda nenita.


La niña rosada

La niña rosada
tiene alas de mariposa,
con sus zapatitos bellos
y su mirar de rosa.

Una sonrisa vuela,
y los encajes modelan.
La niña rosada sueña
sobre nubes de acuarela.

La niña en bicicleta


La niña en bicicleta,
se pone zapatillas.
No quiere las chancletas,
y dobla las rodillas.

La niña en el parque,
gira las llantas y sigue.
Y por las tarde siempre
la alegría ella vive.

La niña y las burbujas de jabón


Una niña juega con burbujas de jabón,
ve colores y magias de ilusión.
Las nubes blancas la miran con amor.

Van las burbujas libres al viento,
van agrupadas en filas y cientos.
¿Se van al espacio, o a un libro de cuentos?

La niña Julieta


Julieta juega con su perrito,
lo abraza y lo besa,
tierno y chiquito.

La nena Julieta
juega con él,
lo entrena en deportes,
y come pastel.

La niña sirena


Ya llega la sirena ,
la del cabello azul.

La niña serena,
que juega a veces.

La bella del mar,
que juega con los peces
y el calamar.

Ya se va la niña sirena,
con escamas de tul.

El espejo refleja su mirada,
y los paisajes de alboradas.

La niña de la barriada


Las corrientes bostezan sueños,
desde los planetas pequeños.
La niña de la barriada
vive entre las hadas.

Con el riachuelo muy cerca,
que parece una alberca,
saluda a las flores
envueltas en rojos soles.

Madrugadores son los ríos cercanos,
cerca de los peces sonrientes hermanos,
en pedregosos efectos de amor.

La niña y el árbol


Amaneció y el sol salió,
y la niña despertó.
Entre magias y verdor,
la niña al árbol subió.

A la mariposa besó,
la niña que subió.
Su mamá la vió y la regañó.

No debió subir,
porque se pudo caer
y sus piernas romper.

Más nunca la niña, volvió a subir,
al árbol del patio, de mucho relucir.
La niñas obedientes las ama mucho Dios:
los consejos de sus madres son puro amor.


La niña y el cuento

De un remolino de fantasías,
un cuento se convierte en rimas.
Pinocho llega con su alegría,
a conversar con una niña.

La niña piensa que es un sueño,
y escucha al pequeño.
El niño de madera dice:

Este es mi papá, no miento.
Esta es la ballena que me tragó,
queremos estar en la ilusión.
¡Viviendo de nuevo en el cuento!...

Yo los ayudaré a llegar a su mundo,
vengan acá, donde mi tío Raymundo.
El los enviará,
en una máquina espacial.

Pinocho es enviado
al país de los relatos.
Y también su papá,
con sus dos zapatos.
¡Y pinochin encantado,
este cuentito rima ha terminado!


La niña de las tardes


La niña salta la cuerda,
con ritmo y gracia infantil,
de suspiros de colores y olor a menta fresca.

Mientras la brisa mece las hojas verdes,
de los árboles frutales,
la nena sigue saltando sobre las esferas
imaginarias que giran en sus pies
y en los manglares.

Salta y brinca, niña de las tardes,
Salta y salta como la ranita
de los alardes.

Mi hermanita

La bebé quiere jugar,
la bebé quiere gatear.
La bebé me mira.

La bebé es mi hermanita.
La bebé siempre me imita.
Ella tiene cinco meses.
Yo tengo cinco años...

Juega conmigo a veces,
después de su sueño.

La niña baila


A la niña le gusta bailar,
y le encanta cantar.
Mueve las piernas, brinca y brinca.

Baila como una ranita,
da muchos pasos, salta y salta,
baila la linda nenita.


©Venus Maritza Hernández

El unicornio malvado: fábula

El unicornio malvado

El unicornio obtendrá el resultado de sus actos hacia los ciudadanos del bosque 
El unicornio malvado verá el resultado de sus actos

Existió hace miles de años en un bosque llamado Dorado, un unicornio demasiado orgulloso, egocéntrico, deshonesto, ladrón, mentiroso, desleal y desviado. A todos mentía y era tan astuto, que se las ingeniaba para robarles de una manera muy refinada, mediante su cargo de poder en todo el bosque. Era el jefe, y debía ser respetado.

Este unicornio arrogante abusa. ¿Cómo es posible que tengamos que pagar tantas piedritas por este alquiler público? Pues vivo en este árbol que sembró el jefe anterior a él, comentó una ardilla muy enojada.

¡Si!, yo también vivo en ese árbol, en el piso catorce con mi esposa y tres hijos, dijo otra ardilla. Y es verdad. Me la paso sólo pagando alquiler, y casi no puedo comprar las nueces en mi hogar.

A ver, ciudadanos del bosque, deben pagar el agua que se beben del río. Y tú venado, no has pagado en tres meses éste servicio. Por lo tanto, te prohíbo beber agua del río, sentenció el desconsiderado unicornio.

Usted no puede hacer eso señor Unicornio, Venado tiene familia, hijos, el agua es primordial para todo ser vivo, y él no tiene la culpa de estar desempleado, protestó una rana con cara de disgusto.

Tampoco tengo yo que ver por cada uno de ustedes, que se las ingenie para ganar las piedritas, pero él debe pagar con su esfuerzo... Respondió el unicornio.

No es posible que usted sea tan inhumano, señor Unicornio, nosotros los integrantes del bosque Dorado, votamos por usted y por lo tanto fue elegido, a causa de las promesas que nos hizo, y una de ellas fue que jamás dejaría que alguien tuviera sed, ni hambre. También prometió empleos.

Y no lo ha cumplido a muchos de nosotros, dijo Don búho.
Yo esperé que ustedes contribuyeran con alguna gema pero no, solo pagan lo que deben...

Además ya pasó la temporada de las elecciones, y no tengo porque estar tratando bien a nadie, respondió el Unicornio.


Ésto es el colmo del descaro, comentó indignado, un conejo a un grupo de animalitos, no sólo nos roba y no cumple las promesas, sino que quiere que le entreguemos los tesoros que podamos encontrar, esto es increíble....

El unicornio no era simpático a la vista de todos, sino, todo lo contrario, los animalitos estaban siempre muy disgustados, parecía que siempre recordaban la mejor hazaña del odioso unicornio. En otra ocasión años atrás, ordenó talar un bello árbol, tan sólo porque no le gustaban sus frutos.

A todo ésto, el pobre árbol, lloró mucho, pues tenía un pequeño hijo que vivía a su lado.
No lo haga señor Unicornio, mi hijo me necesita, dijo apesadumbrado el árbol.
Ese no es mi problema, de que te extermino, te extermino, esos frutos tuyos son muy malos,
dijo finalmente el unicornio.

Al día siguiente, el árbol fue talado, y el pequeño arbolito, se sintió muy triste, pero fue atendido por todos los animalitos, y consolado también, así que creció sin traumas, además había árboles vecinos que lo acompañaban..

El unicornio recordó el suceso despiadado al acercarse a dicho lugar y rememoró también, lo satisfecho que se sintió al ver al pobre árbol derrumbado.....

Y evocando su bello pasado, cantando, se retiró del escenario, caminando hacia su casa.
Mientras el unicornio, se retiraba pensó, que antes de llegar a su hogar debía acudir a su estilista a pulir su cuerno, del cual estaba muy orgulloso.

Nadie es como yo, soy el mejor, el más guapo, el más interesante, el más rico, el más inteligente, el más vivaz, jajajajajajajaja...
Puedo hacer lo que deseo en el bosque, pues éstos tontos animalitos votaron por mí, y mis falsas promesas. Jajajajajajaja.. Puedo mandar, regañar, hacer lo que desee, tengo el poder en el bosque Dorado.

De pronto escucha una voz dulce parecida a la suya, diciendo: Unicornio, no seas así. Recuerda que debes ser honesto y considerado, no te pido que seas tonto, no. Sólo que seas correcto. No te creas el más vivo de todos. Los animalitos te eligieron porque creyeron en tus promesas y tú no has cumplido... Soy tu conciencia.

No puede ser! Yo pensaba que no tenía conciencia... Y ahora qué haré?...Ésta conciencia es insoportable, quiero desaparecerla.
Hola unicornio, se escuchó una voz más grave..Sabes? Está muy bien todo lo que haces, es más, debieras implementar castigos también, para que todo animalito que no pague, las pague como sea…

Recuerda Unicornio, que tú eres el más vivaz, el más inteligente, el más guapo, el más elegante, el más todo. Soy tu lado oscuro, jajajajajajajaja.

Oh que bien, esta voz si me agrada, ahora dormiré tranquilo, fuera!, odiosa conciencia!

El unicornio estaba solo, no tenía amigos, ni conocidos que lo apreciaran, debido a su forma de ser tan aprovechadora y ególatra…
Don Unicornio tenía un diamante que había encontrado un oso perezoso, y se lo había quitado, aduciendo que era ley entregar todo lo encontrado a la más alta autoridad del bosque Dorado…

Lo tenía colgado en el cuello con la ayuda de un cordel, y por donde pasaba se veía su fulgor, pues lo había pulido, previamente. Estaba orgulloso de su diamante pero su orgullo mayor era su cuerno, pues él consideraba que era muy elegante..

Señor Unicornio!
Dime, respondió a un pajarito que revoleteaba a su alrededor.
Tenga mucho cuidado con ese diamante, pues es muy cortante, y usted puede lastimarse.

No te preocupes, pajarito, a mí nada me pasa, soy poderoso, y nada puede ocurrirme.
Menos mal, pensó, pajarito, que no tenía ningún rencor en su corazón, contra el unicornio malo.

El unicornio prosiguió su camino, y de repente no se fija en un árbol que está en frente de él. Y se tropieza y cae de tal manera, que el diamante rebota y de forma precisa le recorta el cuerno, de forma instantánea, y mágica su gran cuerno desaparece.

Nooooo!....,, porqué ? lloró el unicornio...
Mi cuerno!.....
Mi bello cuerno!.....,
a,a,a,a,a,a,a,a,aa,a,a,.
….Eggggggeeeeeeeeeeeeeeeee
Aggggggaaaaaaaaaaaaaagggaga!..
Seguía llorando…

Ante tal escándalo, todos los animalitos corrieron a ver lo que sucedía, y se compadecieron sinceramente del Unicornio, al ver que había perdido su cuerno, el motivo de su egocentrismo…

El unicornio estaba tirado en la tierra frente al árbol que le había ocasionado tal desventura…

Lo siento, dijo el árbol, no fue mi intención…
Oh no! Eres el hijo pequeño del árbol que años atrás ordené que talaran, esto es un golpe del destino, un castigo!.. Pido perdón a Dios, y ustedes animalitos, perdónenme, no seré más malo…
Intentaré ser lo más justo posible, cambiaré, se los prometo…

El unicornio, estaba realmente arrepentido, y consideró cambiar su forma de ser, haciendo un gran esfuerzo, por pensar un poco en los demás, en sus sentimientos y necesidades…

El ahora caballo, pues así fue denominado por las hadas del bosque, quienes le dijeron que por la pérdida de su cuerno y por todas las malas acciones debía bajar su condición social y convertirse a partir de ese momento en una bestia salvaje sin poder, pero libre y posteriormente en el futuro sería de utilidad a otros seres de la tierra, o sea a la humanidad, como bestia de carga y transporte.

El antes unicornio, aceptó su castigo y su actual realidad, prometiendo cambiar
Y a partir de ese momento fue el mejor de los amigos.....

El nuevo encargado del bosque sería elegido en forma sabía, y pronto serían las elecciones del bosque Dorado. en la cual se postuló
Don búho, ganando a sus contrincantes, Don conejo y Doña ardilla....

Don Búho gobernó en forma sabia e inteligente y jamás permitió injusticias, El caballo salvaje, antes unicornio fue nombrado su asistente, y fueron devueltos ciertas comodidades de antes, al notar la humildad de su corazón.

Todos los animalitos se compadecieron de él y pidieron a Don búho esta concesión, pues ahora era, humilde y caritativo con todos los integrantes del bosque Dorado….

Moraleja: Jamás pienses que eres infalible ante la vida en un puesto de poder, cometiendo toda clase de atropellos a tus semejantes, pues no sabemos que nos depara la vida como pago en consecuencia a una fea forma de ser y malas acciones.


©Venus Maritza Hernández

La niña y el búho: temor


La niña y el búho


La niña y el búho son ahora amigos


Había una vez una bebé que le tenía miedo a los búhos. Cada vez que veía uno y lo escuchaba con su uuuuuuu, la bebé lloraba.

La casa donde vivía la bebé era mágica, pues cada día de la semana, traía un encanto. Que hacía ver a quien vivía en esa casa, animales del pasado. Y juguetes de fantasía que hacían a la bebé muy feliz.

La bebé creció y se transformó en una niña de cinco años, quien aún le temía a los búhos. Pero un día cambió todo, la niña conoció a un búho llamado Búhito. Y éste era un niño búho que hacia uuuuuuu.

Así que la niña tuvo miedo y lloró, pero éste al ver que la niña lloraba dejó de cantar, y le dijo:

No temas niña, yo soy un niño búho que sólo le gusta cantar. Por eso te pido que no tengas miedo a mi canto, si quieres te enseño a cantar y así no temerás.

La niña sonrió y se hizo amiga del niño búho. Y aprendió a cantar como su nuevo amiguito.

Desde ese momento, perdió el miedo a los búhos para siempre. Y desde entonces cada vez que escucha cantar a un búho, lo acompaña en su canto, diciendo:

uuuuuu, búho bonito, uuuuu búho, amiguito.


©Venus Maritza Hernández

Los hermanos Raulín y raton

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 Los hermanos enfrentarán muchos impedimentos y se encontrarán con una gran sorpresa.





Raulín y ratón


Hubo una vez, un gatito llamado Raulín, que amaba a un ratoncito como si fuera su hermanito. Su madre lo había criado como tal. En todo lo sucedido, los dueños de la casa donde vivía desconocían lo acontecido con el ratón, porque su madre pertenecía a unos vecinos, y estos lo habían obsequiado.


El ratoncito hermano del gatito, seguía viviendo donde los vecinos y Raulín, lo extrañaba mucho. Un día el ratoncito (el cual era muy travieso) decide visitar a Raulín, su hermano gato. Cuando llega a la casa de Raulín, lo ve, y corren a abrazarse. Y lo invita a jugar con sus juguetes. Luego de jugar mucho, se quedan dormidos, uno al lado del otro en la camita del gato.

A los diez minutos, la dueña de la casa llama al gato a comer, pero al no ir, ella decide buscarlo en su rincón. Y la sorpresa que tiene es muy grande, al ver a su gato durmiendo con un ratón. Enseguida comienza a gritar, porque piensa que el gato no se ha percatado y si despierta ahuyentaría o aniquilaría al ratón. Pero, oh sorpresa, en cuanto el gato despierta, ve que su mirada se llena de ternura y en vez de atacar al ratón, lo abraza y besa.

La señora sorprendida y un poco enojada, decide deshacerse del gato. Planea llevarlo a una cabaña lejana donde viven unos parientes suyos. Todo queda planeado y al día siguiente agarra el gato y sus pertenencias, las cuales consistían en su camita de gato, sus juguetes, el plato de comer y su paquete de alimento.

Aún dormido, el gato despierta en un lugar desconocido para él. Asustado quiere escapar, pero su dueña ya conocía esta tendencia gatuna y lo había amarrado con una cadenita. La cual ella sostenía en sus manos. Le pide a sus parientes que suelten al gatito, transcurridas unas cuantas horas. Y así lo hacen.

El gatito está triste, por su hermanito ratón y se recuesta en su cama. Al momento siente algo que se mueve, debajo de la manta. Y ve asomarse una cabeza de ratón, y siente una gran alegría al comprobar que su hermano de crianza se había escondido en ese lugar.

Al día siguiente los hermanos pasean por el área campestre llena de árboles. Y Raulín se recuesta a un árbol mientras conversa con su hermanito.

De pronto ve algo que brilla en el suelo, es una pequeña piedra que reluce en forma de muchos colores. Raulín se queda observando fijamente y la muestra al ratón.

Ambos se asustan al ver que los destellos sobresalen de la piedra tocándolos a los dos. Emitiendo una resonancia ensordecedora, una transformación ocurre en el pequeño ratón y lo convierte en un gato idéntico a Raulín. Los hermanos saltan de alegría al ver que ya nada los separará.

Pues ahora los hermanos son dos gatos, y la sociedad no tiene nada en contra de la amistad que puedan tenerse. La dueña de Raulín se entera de lo sucedido y se lleva a los dos gatitos a su casa, donde fueron muy felices, por siempre.


Fin

©Venus Maritza Hernández