Planeta Acuapezi




Planeta Acuapezi, un mundo interesante


El niño fue a pescar pececitos en el mar. Para pescar hay que tener mucha paciencia. Callado y con atención, no se da cuenta cuando un pez cae en el anzuelo. Le da sueño y lo deja colgado. El pececito se sale y regre,sa al agua de color y avisa a otros peces que enojados se sintieron al ver al niño muy dormido en la orilla. Y gritaron a su oído en saltos repetidos:


─ ¡Niño, niño, deja ya de molestarnos! ¿Qué no ves que estamos aburridos de que siempre nos quieras comer? El niño despierta y les responde:
─Es que ustedes son mi cena de todos los días. Y si no vengo a pescarlos, moriré de hambre.
─Pues vamos, habrá otras formas de alimento. ¿Qué tal si comes de esos vegetales tan bonitos que cuelgan de esas plantas que están allá en esos llanos? –dijo el pez.


Estupenda idea, veo muchos vegetales y muchas frutas.
─Pero….Alto, espera te diremos algo─pronuncian los peces mientras emiten en grupo un resplandor plateado. Nosotros no somos peces de este planeta, por eso nos indignamos si alguien come a uno de nosotros.

Somos del planeta Acuapezi, y puedes seguir comiendo peces, no tiene nada de malo, pero ninguno de nuestra “sección Acuaplan”, así denominamos a esta región.

Nuestros vecinos, otros peces que si son comestibles y por cierto no hablan ni razonan, ellos esperan por ti, y por cualquier mortal que desee comerlos.

Nosotros somos vida inteligente en el planeta de los peces, y volveremos a nuestro hábitat dentro de dos días. Además nuestra carne no provee de vitaminas a nadie.

En Acuapezi físicamente la apariencia del agua y los integrantes de su humedad azul, son casi iguales a los habitantes del mar terrestre, pero sólo en apariencia.

─ Ya sabes, tienes dos opciones de comida:
los alimentos vegetales y los peces terrícolas-dijeron finalmente los peces despidiéndose del niño.




Fin


©Venus Maritza Hernández




Tigre de la selva

Tigre de la selva que reinas imponente



Tigre


La oscura selva cubre al tigre de descanso,
las nubes cuelgan algodones de agua pura.

En la cama de estrellas yace libre y manso,
la hierba lo viste de paz, y verde frescura.

La noche alerta, oculta a la luna discreta
y las aves decoran a la selva con silencios.

La fiera aletargada con la nada discrepa,
sólo la armonía lo rodea sin aspavientos.

Dormita en vigilia el tigre bengala,
no hay valiente que lo perturbe.
La selva lo acoge en su lujosa sala,
sus rayas lo pintan en deslumbre.



Tigre salvaje


El tigre fiero busca comer peces.
Hoy tiene hambre en demasía,
como todos los días.

El feroz felino está sigiloso.
Para que los peces no tengan miedo,
y se acerquen a él sin recelo.

Al rato, caza uno, dos, tres, y cuatro peces.
Degusta el pescado,
como si estuviese asado.

Tal es el hambre del pobre animal.
Que sobrevive en la selva,
sin comer vegetal.

Come carne de otros animales.
Carnívoro es el tigre salvaje.
Sobrevive y come su carne,
el tigre que siempre tiene hambre.



Sueño de tigres en horizontes innatos


¡ Qué miedo!
Desde mis pesadillas, me desvelo.
Brincando sueños,
está el tigre entre la niebla.

Flota y luego camina,
hacia mi.
¡ Qué miedo!

El tigre es enorme,
y sus ojos emiten rayos de luna.

Mirada que causa miedo,
de sus ojos, los destellos.

¡ Cuidado no te has de acercar!
El tigre te puede atacar.

Y contigo buscar consuelo.

Y su hambre saciará sin duda.
Sin darnos oportunidad,
de pedir ayuda.

La verde floresta es el marco de su belleza.
Tigre hambriento ataviado de fiereza.

La tierra fértil, su alfombra grata,
La hierba recién nacida,
su paz y su partida.


Tigre en la tranquilidad de la selva


Un tigre meditabundo está,
absorto en su mundo.
Luego, mira el paisaje pensando en sus rumbos.
Las rayas lo visten de sol,

Además el tigre desempeña su rol.
Pues vigila la selva lejos del melenudo león.
Está satisfecho después de su almuerzo:
un delicioso venado descuidado y atolondrado.

Se duerme un ratito después de los versos,
sueña con los poemas del universo.
Odas que laten en los frutos de los árboles.
Rimas que enaltecen el rugido de su voz.

Estrofas que cuelgan después de la lluvia,
lo ilustran en imágenes con tronos de sol.
Finalmente tranquilo se duerme en la natura.

Debido a la gran satisfacción al comer.
Probablemente luego dormirá mucho,
sin duda soñará con la literatura.

Cabe destacar que el tigre es poeta,
le gustan mucho las letras.
Parece que el tigre está soñando.

Al parecer, mientras ronca, gruñe.
En contraste los otros animales están de fiesta,
y no duermen. La vida está despierta.
Y sin duda alerta.



©Venus Maritza Hernández

La fiesta en el arcoiris

 La fiesta de color

La fiesta en el arcoiris de la diversión


En el arco iris hay una fiesta
de cumpleaños con animalitos,
Bailan y ríen entre colores,
los amiguitos.
El pingüino, el lagarto,
el oso, la jirafa y el león,
y la ballena con mucho amor,
trae lindos regalos sobre ella,
¡Dulces, corazones y centellas!
Fiesta de cumpleaños

El rizo de sus versos,
le encanta al universo.
Yo busco una poema,
perdido en un dilema.

Se esconde y lo encuentro,
entre mil pensamientos.
Yo vislumbro una canción,
de sabores e ilusión.
¡Con helados, millo y diversión!

Dulces, piñata , fiesta y amistades.
Saltos, juegos y tonalidades.

Fiesta de Pandas

Fiesta de cumpleaños: pastel y globos
Un osito panda tiene una fiesta
de cumpleaños, todos los años.
Se divierte, baila
y juega con sus amistades,
muchos ositos panda
de otros lugares.

El osito panda recibe
muchos regalos de amor,
Y juega con los globos de color:
rojo, azul, verde, amarillo y naranja.
iLuego sus amigos y él,
van a comer pastel!

El dinosaurio niño

El niño tomó una siesta,
y luego fue a su fiesta.
El dinosaurio niño está en su cumpleaños.
Sus amigos le llevan muchísimos regalos.

El niño dinosaurio, un añito tiene,
jugando se divierte mucho el nene.
Está muy contento con sus amistades:
¡Los niños dinosaurios de otras ciudades!
Los globos de colores

De color verde, rojo o amarillo
destellan los globos su brillo.

Los globos son sueños
de colores que flotan,
o esferas que rebotan,
como las pelotas.

Los globos de ilusión, amamos,
y si se rompe alguno, lloramos.

Así somos los niños pequeños,
cuando atrapamos un sueño.


©Venus Maritza Hernández

La belleza perdida

La belleza perdida y el brujo bueno del bosque


Existió en un bosque muy lejano, un castillo, donde vivía una princesa con sus padres el rey y la reina. La princesa no había heredado la belleza de su madre, extrañamente no se parecía tampoco a su padre.

Berlina se llamaba la princesa de 12 años. Berlina estaba siempre triste, no por su apariencia, pues a pesar de no ser bella, sus padres la trataban con mucho amor. Su tristeza consistía en que se había enamorado de un muchacho de su misma edad, el cual sólo le gustaban las niñas bonitas.

Por eso, cuando la veía, se burlaba, diciéndole que era fea, eso lo dolía sobremanera, pues ella lo amaba en secreto. El colmo de todo fue cuando él comenzó a salir con una jovencita muy bonita, entonces se sintió tan apesadumbrada, sin esperanza alguna de tener su amor.

Su baja autoestima iba en aumento y deprimida sin decirles nada a sus padres se escapó al bosque con la intención de quedarse unas cuantas horas, en completa soledad con la naturaleza. Lloró mucho, tanto que sus lágrimas formaron un pequeño charco cerca de sus pies.

En ese instante vio reflejado un extraño ser en el agua del charco. Sintió mucho miedo, al ver que del reflejo emanaba una luz muy verde, tan verde que parecía conectarse con los árboles que la rodeaban, formando unas líneas simétricas. Temerosa intentó alejarse, pero las luces la enredaron con sus lianas de poder magnético, y no pudo mover sus piernas. Del charco comenzó a salir un extraño personaje.

Era un hombre extremadamente alto, y muy delgado, con mirada dulce. Esto fue lo que hizo disminuir el temor a Berlina, quien se tranquilizó aún más, cuando él le sonrió amistoso.

─¡Quién eres, y porque has salido del charco de mis lágrimas?
─Soy Berlian, y soy tu brujo bueno del bosque ─respondió.

─ ¿Mi brujo bueno del bosque?

─Si. Pertenezco a un grupo de brujos buenos, del boscaje mágico. Nuestra magia es blanca, y me fue asignado que las veces que llores mucho, tanto que tus lágrimas formen un charco, entonces, yo tengo que acudir de inmediato para ayudarte. ¿Qué te sucede? ─preguntó.

─Sucede, amigo brujo que soy muy fea, no soy como mi madre, que tiene una gran belleza física. Tampoco me parezco a mi padre, que también es guapo. Soy fea, y no sé a quién me parezco.
─No me pareces fea, sólo por tu cara rara.
La belleza es definida de acuerdo a los gustos.

─ ¡Qué dices, grosero!
─ No lo tomes así. He venido a ayudarte y a informarte cosas que no sabes. Te contaré: cuando tu madre estaba embarazada, le gustaba ir mucho al río que está detrás del castillo. Siempre iba acompañada por su dama de compañía, una chica muy poco agraciada, llamada Micaela.

De pronto se escenifica la historia y frente a ella una pantalla proyecta la historia con la voz del brujo.
Un día cuando contemplaba el agua cristalina del río y se disponía a entrar a sus aguas, ve una enorme esfera de agua, que suspendida en el aire frente a ella, dispara un rayo de luz, hacia el vientre de tu madre, la cual sintió un intenso dolor y cayó desmayada.

Cuando despertó estaba en su cama, junto a Micaela y su esposo, el rey.
─Ya el doctor la examinó y dijo que usted está muy bien─ dijo Micaela.
─ ¡Tengo miedo!─ exclamó la reina.
─ No tienes nada que temer, mi amor ─la reconfortó el rey.

─Pero la reina, tenía razones para sentir miedo. Y le relató todo lo acontecido a su esposo. Ambos tomaron muchas medidas de seguridad, entre ellas, que la reina no volviera jamás al río.

A la semana siguiente, su dama de compañía, había decidido retirarse a su casa, por razones fuera de su voluntad, según ella, su madre la necesitaba por algunos días. Pero la ausencia de Micaela se prolongó más de lo debido. Y durante todo el embarazo de tu madre, ella no volvió.

El enigma de la esfera de agua, seguía preocupando a tu madre. Aparentemente tú estabas muy bien en su vientre, así que los malos pensamientos fueron disminuyendo, gracias también al cuidado y amor del rey, tu padre.

El día que naciste, fue una sorpresa. Tu cara era muy fea. Pero a pesar de eso tus padres te amaron y te siguen amando. Lo más extraño de todo, fue que al transcurrir el tiempo, tu apariencia se iba convirtiendo en una réplica de la dama de compañía de tu madre o sea Micaela.

Todo el misterio se aclaró el día en que Micaela regresó al Castillo, cinco años después de haberse ido, su rostro estaba cubierto por un manto oscuro semi transparente, y su ropa la cubría toda. En realidad no la hubiesen reconocido, si no emite su voz, la cual era distinguible.

─ ¡Qué hiciste aquel día, bruja, traidora, mal agradecida! ¿Por qué mi hija es igual a ti? ¿Y porque estás ahora cubierta así?─ exclamó la reina.
─Perdón, no sabía que tener la belleza de tu hija, costara tanto. El dinero huye de mí.

El único lugar donde podía trabajar, la esfera de agua, me lo prohibió, además no podría seguir haciéndolo por otras razones. Me arrepentí y volví al río, a pedirle al hechicero del agua dulce que le devolviera la belleza robada a tu bebé. Pero él se negó, diciendo que el trato ya estaba hecho.

─Quieres decir, que ahora mismo ¿Posees la real apariencia de mi hija?
─ Así es. Me quitaré el manto del rostro y los trapos que cubren mis pobres ropajes─ dijo Micaela.

Al descubrir su apariencia, se escucharon muchas exclamaciones. La belleza era sublime, aún más bella que la reina. Sus ojos de color violeta y cabellos de color azabache, brillaban aún más que la misma noche. Su cuerpo era de líneas perfectas y elegantes.

─ ¡Robaste la belleza de mi niña! ¡Devuélvele su belleza! Mi abuela era igual. Esa belleza es de mi abuela.
Lágrimas de arrepentimiento rodaron por el rostro de Micaela. El precio que había pagado por este robo, había sido muy caro, con mucha hambre y privaciones.

─Quiero regresarle su belleza, pero no sé cómo hacerlo. Pero por favor, denme algo de comer, siento que me estoy muriendo de hambre.
─Te daré toda la comida que quieras, pero estarás presa. ¡Guardias enciérrenla en la recamara más apartada del castillo! ─Exclamó el rey muy disgustado.

Desde aquel día, hace siete años, ella está encerrada ahí, con la esperanza de que la belleza robada fuese recuperada y volver a su dueña original, o sea tú misma.

Eso quiere decir, que esta apariencia en realidad no es mía. Y que tengo esperanzas de recuperarla─ dijo Berlina

Si había la esperanza, pero ahora he venido en tu ayuda, gracias a tus lágrimas. Tengo poderes con los cuales te puedo conceder sólo un deseo. Y en un minuto escucharás una campanada, concluida esta, tienes que pedir tu deseo.

Al minuto se escucha el sonido de la campana y Berlina pide su deseo:
recuperar su apariencia real, robada por la ambiciosa mujer.
En ese mismo instante, Berlina adquiere su belleza, la cual contempla es un espejo de agua ubicado cerca de uno de los árboles frutales del bosque, luego regresa al castillo, donde sus padres. Y éstos no pueden ocultar su alegría y la abrazan.

El rey celebra una gran fiesta para festejar el feliz acontecimiento. Y Berlina conoce a otro muchacho en su baile, el cual se convierte en su nuevo y verdadero amor.

Fin.


©Venus Maritza Hernández


Cebra, cuento fantástico de animalitos

Cebra, su historia y origen fantástico

Cebra, su historia y origen en un cuento

Hubo una vez un caballito llamado Ce con muchas ganas de correr por la pradera. Desde que amanecía, el potro emprendía una veloz carrera, la cual se limitaba hasta los linderos de la selva donde vivía. 

En cierta ocasión, por salir tan rápido, piso a un ratoncito, dejándolo muy herido, el cual fue llevado al hospital de animalitos, y se recuperó. pero el caballito fue apresado en la cárcel del bosque, y vestido con rayas. El se avergonzó por lo que hizo sin querer, pues no se fijaba nunca en el suelo, cuando sus patas ágiles galopaban.

Pasaron dos días de presidio, y el corcel fue puesto en libertad, porque se comprobó con testigos, que no había pisado al ratoncito de manera intencional. 

Pero ocurrió algo muy extraño. Al querer quitarse el atuendo de rayas, no pudo. raramente el diseño se había calcado en su piel. No le quedó mas remedio que enfrentar su situación y lucir su nueva apariencia, la cual modelaba orgulloso todos los días. 

Pasó el tiempo y el caballito creció, y se casó con una yegua llamada Bra, y tuvieron hijitos con rayitas en su piel. Viendo ambos que los caballitos tenían esa apariencia desigual a los caballos normales, consideraron que debían tener otro nombre. 

Y se les ocurrió la idea, de unir sus respectivos nombres: Ce y Bra, cebra. Así serían llamados sus hijos y descendientes. Ce y Bra, se abrazaron con mucho cariño y vivieron felices para siempre, junto a sus hijos cebras. 


Fin

©Venus Maritza Hernández

El dinosaurio amarillo: cuento infantil

El dinosaurio amarillo



El dinosaurio bueno deseaba ser vegetariano y vivir en otro lugar con otros dinosaurios, los vegetarianos.

Existió hace mucho tiempo en una tierra antigua llena de árboles, un dinosaurio amarillo. El dinosaurio era bueno. No le gustaba comer animalitos. Le gustaban las frutas, legumbres y vegetales. Así que un día, decidió vivir entre dinosaurios vegetarianos, pues él era un dinosaurio de naturaleza carnívora.

Pero cuando intentaba acercarse a los dinosaurios vegetarianos, estos salían huyendo despavoridos. Pues les tenían miedo, a causa de sus hermanos, que siempre los atacaban y se los comían. 


El dinosaurio gordo y amarillo lloró mucho porque en verdad deseaba vivir entre vegetarianos. Y poder comer esos deliciosos frutos y vegetales de la naturaleza verde.

Una noche mientras bebía agua de un río, se le aparece un hada dinosaurio. Y le dice: amigo, soy tu hada, dime tres deseos y te los cumpliré. Pero piensa bien durante esta noche. Mañana volveré a ésta misma hora, en éste mismo río. El dinosaurio se alegró mucho, y se fue a su camita a dormir. Mientras pensaba en que deseos le podría pedir a su hada.

A la noche siguiente nuevamente el hada aparece. Y el dinosaurio amarillo, le dice: hada, mis tres deseos son los siguientes:quiero tener una apariencia física igual a los vegetarianos, para poder vivir con ellos. 

Quiero un espacio terrestre . Donde no puedan llegar mis hermanos carnívoros jamás y así mis nuevos hermanos vegetarianos y yo estaremos seguros de que no nos ataquen algún día.

Mi tercer deseo es la felicidad.“Deseos cumplidos” dijo el hada moviendo su varita mágica.Al instante el dinosaurio carnívoro se transforma en dinosaurio vegetariano. En frente de él, ve una especie de reflejo intenso, donde están miles y miles de árboles y plantas, plenas de frutas, vegetales y legumbres. 

El dinosaurio camina hacia esa dimensión, y se encuentra con cientos de dinosaurios vegetarianos, y comienza a conversar y a compartir alimentos con todos ellos.El dinosaurio fue feliz por siempre y se casó y tuvo muchos dinosaurios vegetarianos.

FIN












El planeta Ferra y los dobles: cuento infantil


El planeta gemelo de la tierra


El planeta Ferra y los dobles: cuento infantil de planetas

La nave espacial vuela en el espacio cósmico. Recorre las estrellas, la luna, los planetas y los satélites. Llega a otra galaxia, similar a la nuestra. La nave espacial aterriza en un planeta llamado Ferra, muy similar la tierra.



Los astronautas bajan de la nave y conviven en el planeta Ferra, durante un mes completo, a fin de investigar sobre las formas de vida y su historia, muy parecida también a la nuestra.

Los dobles


En el planeta Ferra habitan dobles de los humanos de la tierra. Al parecer es una dimensión paralela. Cada astronauta, tendrá que tener cuidado de no encontrarse con sus dobles, pues podría ser catastrófico para sí mismo. 

La historia es extraña, pues las potencias mundiales en la actualidad del planeta tierra, no son poderosas en el planeta Ferra, y la lógica es distinta. Los fantasmas interactúan en forma natural con los ferrícolas, y éstos no les temen en lo absoluto.

La vida en el planeta Ferra

Las voces de los ferrícolas destellan luces multicolores, y el sol es de tono violeta. La música emana del mar, y de la lluvia, con sonidos de arpas relajantes. Las plantas se comunican telepáticamente con los ferricolas y con todos los elementos de la naturaleza.

La luna es más bella, y cercana, con tono intenso entre anaranjado y amarillo, produce un efecto intensamente poético, y alucinante, haciendo versar de inmediato a quien la mire.

La tecnología ha rebasado los límites. No existe la pobreza, y la seguridad es certera, para todos los ferrícolas. Poseen salud y juventud eterna.


©Venus Maritza Hernández

El burro y el espejo, fábula


El burro y el espejo


El burro  recibirá una lección de vida, al darse cuenta que no todo es como se lo imagina.


Hace muchos años existió en tierras lejanas un burro feísimo, y así mismo era su espíritu, porque además de feo, era de mal corazón, odioso y burlón.
Solía retozar y burlarse de cuanto animalito pasaba frente a él, por ello se había ganado la antipatía de todo el bosque.
—Jajajajajajaja―reía el burro—Pero mira quien está corriendo; el conejo más feo que han visto mis ojos, tiene unas orejotas tan cómicas y tan largas, jajajajajaja.

— ¿Y ahora a quién estoy viendo?―seguía diciendo el sarcástico burro, esta vez volteado panza arriba de la risa―que animal más risible eres, le dijo a una jirafa, que acababa de llegar de la selva y que comía tranquilamente las hojas de un árbol— tienes el cuello demasiado largo y unas orejitas de ratón, jajajajajajaja.

―Y tú, y tú y tú—seguía criticando a cuanto animalito veía. Hasta que un día una liebre cansada e indignada le preguntó:
—Burro, ¿Acaso te crees perfecto? ¿Nunca te has visto en un espejo?
— ¿Espejo?―dijo el burro—¿Qué es eso? ¿Alguna fruta?
― ¡Mira si eres burro, burro!—exclamó la liebre― un espejo es un cuadro hecho de plata y arena, donde la imagen se refleja.

― ¿Si?―de seguro soy bello, no puedo ser otra cosa, soy elegante y hermoso.
—Jajajajaja---rieron varios animalitos, al escucharlo
— ¿De qué se ríen?―preguntó el burro—ahora mismo buscaré un espejo y contemplaré mi bella imagen.
El burro se dirige hacia su único amigo, una ardilla la cual le soportaba toda su mala educación, porque a pesar de todo eran amigos.
―Hola ardilla.―saludó alegremente el burro.
―Hola burro—respondió la ardilla.

—Ardilla, necesito conseguir un espejo, ¿Sabes quien pueda tener uno?
― Si―dijo la ardilla—mi abuelito Ardilón tiene uno en su casa, porque se lo encontró tirado en el bosque, y con la ayuda de muchos amigos lo llevó a su hogar, debido a que es grande.
— ¡Llévame allá, por favor!—rogó el burro―Necesito verme en su reflejo.
― ¿Qué?—dijo la ardilla—no lo hagas, te podrías llevar una sorpresa.
— ¿Por qué dices eso?― preguntó el burro, temiendo lo peor— ¿Soy feo? ¡No puede ser! Mamá me dijo que era bello como ella y me juró que era precioso.
―Amigo―dijo la ardilla con gesto de preocupación— Por encima de todo, será mejor que vayamos a casa de mi abuelo, ahí está el espejo. Caminando, caminando, llegaron a su destino.

El abuelo, los recibe y les da permiso para entrar a la estancia donde se encuentra el enorme espejo emitiendo destellos y atracción. Refulgía a causa de los rayos del sol, reflejando una gran claridad.

—Amigo, dijo la ardilla—Aquí está el espejo, observa tu reflejo.
El burro lentamente y con cierto temor, se acerca…. Y ¡oh sorpresa!
Ve en el espejo una imagen de un ser feo, desgarbado, de mirada tonta y además con unas enormes y ridículas orejas.

― ¡Nooo! —gritó el burro entre asombrado y doliente, con lágrimas en los ojos― ¿Quién es ese? ¡Nooo! ¡No, soy yo! ¡Ese ser que estoy viendo en el espejo, es el más feo que he visto en toda mi vida! Amigo, dime que no soy yo. ¡Dímelo, por favor!

—Lastimosamente, si amigo, ese eres tú.—respondió apesadumbrada la ardilla.―¿Ya ves porque te decía que no tratases a los animalitos tan mal? Te burlabas de sus orejas, porque jamás habías visto las tuyas.
Finalmente, el burro se ha percatado en pocos minutos de su mal proceder y decide enmendar sus errores, pidiendo perdón a quienes ofendió. Por lo tanto los animalitos lo perdonan, y el burro agradece a cada uno de ellos, que a pesar de lo feo que es, jamás ninguno de ellos, lo irrespetase.



©Venus Maritza Hernández