El reflejo del perro soñador

La proyección del perro Capitán se verá afectada favorablemente logrando la felicidad propia y de sus más grandes sueños.
El reflejo del perro soñador de la calle

Existió una vez, un pobre perrito callejero de alma muy noble. Si veía a los niños de la calle, le dolía ver como al igual eran también maltratados. El perrito pensaba mucho, pues los perritos piensan y sienten todo. Observan a su alrededor y saben reconocer la bondad y la maldad. Los perros son como la gente, tienen su propia forma de ser, distinta y variable. 

Hay perros que al ser maltratados por el ser humano, atacan y son muy amargados y fieros. Hay otros que soportan y se van huyendo del humano maltratador preguntándose el porque lo maltrata de esa manera.

El perrito de nuestra historia se llamaba Capitán, Su primer amo lo había amado mucho, pero él había fallecido, Así que capitán quedó huérfano y solo en la calle, siendo victima de algunos humanos malvados.

Los niños de la calle, no eran malos con él, pues se identificaban en cierta forma con su padecer. El perrito se acercaba a ellos y éstos le brindaban del poco alimento que tenían, y también lo abrazaban. Capitán recibía su cariño, y gracias a eso, pudo sobrevivir, y los niños se sentían aliviados con el cariño del perrito.

Cierta noche, acertó pasar una estrella fugaz justo cuando Capitán se había acomodado en una orilla de una vereda. En ese momento pidió un deseo mágico. Pues su madre le había informado que si alguna vez veía una estrella fugaz, le pidiese un deseo, que sin duda alguna se le cumpliría.

El perrito callejero deseo ser un ser humano joven con mucho dinero y casas para poder ayudar a los niños de la calle que el conocía y también poder contribuir en instituciones de beneficencia para ayudar a los más necesitados.

El perrito se durmió con mucha fe, pues tenía la seguridad que se le cumpliría su deseo. Y en efecto, cuando despertó vio a su alrededor y todo era bonito. Una casa enorme y bella lo rodeaba. Su recámara era grande y decorada con muebles y espejos finos.

Corrió feliz, a verse en un espejo, y oh sorpresa, ve a un hombre de unos 30 años en el reflejo. Miró una tarjeta de identificación y pudo sentir que leía y poseía conocimientos en su mente. Sintió extrañeza ante tal descubrimiento pero ante todo se sintió dichoso, al ver y sentir que su deseo se había hecho realidad.

Puso manos a la acción y ayudó a los niños de la calle, amigos de él cuando era un perrito humilde llamado capitán. Por cierto su nombre de humano era: Julián Gómez, heredero reciente de una inmensa fortuna. Y con una servidumbre de 10 sirvientes en su pequeña mansión. Poseía otras mansiones majestuosas, pero su padre cuando vivía se sentía más cómodo en ésta vivienda.

Luego de ayudar con viviendas, ropa, calzado y cuentas bancarias a sus amigos. Acudió a varias instituciones benéficas, e hizo contribuciones generosas. Aún después de todo, seguía siendo multimillonario, pues su padre tenía también muchos negocios y tierras, que producían ingresos cuantiosos por día.

Luego de cumplir todos sus sueños, tuvo miedo. Miedo de volver a ser nuevamente el perrito de la calle. Se aferró con desesperación a su nueva vida, y oró a las alturas, pidiendo ser quien era durante toda la vida.

Y afortunadamente así fue. Julian,falleció a una avanzada edad, luego de ser muy feliz. Pues se enamoró y casó, y tuvo cinco hijos. Los cuales eran tan generosos como él, con excepción del hijo menor llamado Ernesto, el cual era cruel con los perritos y con los niños pobres. Julián lo aconsejaba en vida, pero nunca cambió. 

Y luego su madre también le hablaba de lo importante que era ser bueno con los animales. 

Pero no cambiaba. Y una noche cuando Ernesto se acostó a dormir todo se le confundió en su mente y al despertar, se sintió extraño. Y quiso llamar a su madre, pero de su boca, salio un aullido. Se asustó e intentó verse a si mismo, y al mirar abajo ve que en vez de piernas tenía patas de perro.

Desesperado corrió a un río cercano, y lo que vieron sus ojos, no podía creerlo. Ernesto era ahora un perro. Un perro callejero. Comenzó aullar desesperadamente y a correr. En el camino se encontró con gente igual de cruel que él, cuando era un hombre. Ésta gente lo apedreó y se burló de él.

Ernesto siguió corriendo hasta llegar a una iglesia, Con disimulo entró a ella y oró mucho a Dios, pidiendo perdón a Jesús. Y prometiendo cambiar su forma de ser con los animalitos. Su arrepentimiento fue tan sincero que en esos momentos despierta en su cama. 

Había soñado algo que seguramente se hubiera cumplido si él no cambiaba. Y cambió favorablemente, desde esos momentos fue tan bueno y generoso como su padre y hermanos. Su madre estaba muy feliz. Y el resto de su vida fue bueno con los animalitos siendo recompensado por las alturas, con alegrías y felicidad durante su vida.


Fin

©Venus Maritza Hernández

El caracol de mar y tierra


El caracol de mar y el terrestre

El caracol de mar y tierra llega a su destino y se queda quieto observando a las olas o el jardín.

El caracol de mar y tierra caminan lento

Caracol de mar

Caracol, caracol,
¿Dónde anda el sol?
Caracol de color.
¿Dónde está el amor?
Caracol del jardín
o de la playa.
Caracol al fin,
donde te vayas.

Caracol y bichos en el jardín

Caracol y bichos

Alrededor de un pobre caracol de jardín,
entre el verde espesor de un bosque sin fin.
Hay varios insectos que se lo quieren degustar:
La abeja, la mosca, la hormiga
y otros bichos del manglar.

El caracol ingenuo está sonriente,
Piensa que los insectos,
son buena gente.
Cree que son sus amigos, y sonríe,
no recuerda que su mamá
le dijo que en los insectos no confíe.


El caracol y el mar están juntos

El caracol y el mar

Color de mar,
salón de sol,
Voy a cantar,
dice el caracol.
Los rizos de las letras,
son ricitos de oro.
Vuela una cometa.
¡Y veo un tesoro!



Caracol vacío y triste

Caracol vacío

Encerrada ésta la brisa en el caracol vacío.
Donde antes hubo vida. Ahora hay sólo hastío.
Donde participaba el sol, el mar y la arena,
hoy sólo reposa, la noche silente y serena.

Caracol vacío, dentro de ti, las alegrías
enmudecieron y en alegorías se convirtieron.
Las lágrimas de llanto de risas y sed de sueños;
disfrazaron tus fallidos colores.
El mar inmenso se marea...

Caracol vacío. Reposas en mi jardín, indiferente,
cual soñador navío. Soñador y presente,
la tristeza y la quietud te rodea.
Fuiste, claridad, bullicio y sol.
Hoy sólo eres quietud en derredor

Fuiste morada viviente.
Hoy sólo eres testigo inerte.
Me despido de ti, triste caracol vacío.
No sé si mañana, me asomaré a verte...
La tierra , el verdor y las flores,
te acompañaran para siempre;
¡Como eternos amores!

Dime, caballito de mar, dime

Dime. ¿ Acaso te comió la lengua el caracol?
Caballito de mar.
¿O te asaltó algún temor?
Dime la verdad.
Dime lo que piensas estrella de mar.
Dímelo todo, con sinceridad.

©Venus Maritza Hernández


Frutas y verduras: nutrición

Las manzanas, naranjas, zanahorias, papas y  muchos más alimentos son  esenciales para una buena nutrición


Frutas y verduras

Las frutas y verduras
me gustan,
Y si no las como,
mamá y papá,
se disgustan.
Tienen vitaminas,
que me hacen crecer,
grande y saludable,
como pueden ver.


Ajo, papa y zanahoria

¡Ajo, papa y zanahoria!
Caminan juntos a la sopa,
los tres van muy emocionados,
saludando a toda la tropa.
Ajo, papa y zanahoria,
brindan su sabor y sus vitaminas,
a todo aquel que los estima.
en vías de la salud y la gloria.

La nutrición

La zanahoria se fue a la sopa,
y dejó sus vitaminas.
El niño y toda la tropa,
se nutren y caminan.


Perita y manzanita

Perita y manzanita son amiguitos,
conversan mucho en la casa.
Llega melosa la miel y los abraza.
Viven felices en la refrigeradora,
esperando que alguien se los coma.
Perita y manzanita son pequeñitos.


Pera

Pera, perita, corazón,
llega bonita con amor.
Con su mirada de ilusión,
¡Pera perita, verde color!
Pera, perita, con su sonrisa.
con el vestido verde fulgor.
Llega perita con amor,
bailando bonita con su risa.

La papa

Ricas son las papas fritas,
delicioso el puré.
La papa es nutritiva,
la asada está viva.
La ensalada en el bufé.
¡Todos vengan a comer!


Manzanita

Manzanita, la rojita,
con guantes, con manitas.
Ríe alegre, la ocurrente,
cuando habla a la gente.