Reflexión sobre la tolerancia

La tolerancia en nuestras vidas

La tolerancia es como un té calmante

Las riñas o peleas sólo dejan una mala sensación, un mal sabor. Al hablar de riñas o peleas me refiero a las discusiones y también a las agresiones físicas. Discusiones que después de una acalorada batahola, llegan a los puños. Luego del salvajismo… ¿Qué queda? ¿Se obtuvo una sensación satisfactoria? ¿Se logró algo?  ¡Claro que no!

En una discusión, ambos contrincantes de la palabra, defienden con ahínco su punto de vista. Luego de los primeros ataques de compulsivas palabras defendiendo su manera de ver el objeto de la discusión, vienen las ofensas que muchas veces, nada tienen que ver con el tema por el cual se empezó la diferencia, y finalmente como les dije antes, se van a las manos, debido a la falta de algo esencial para la convivencia en la sociedad; la tolerancia.

La tolerancia es como un té calmante que siempre tenemos a nuestra disposición, por medio de nuestro raciocinio. Si razonamos, pensamos mejor las cosas, y cada paso a realizar, o reacción estará palanqueada por varios elementos positivos, como lo son;

El respeto, la confianza en nosotros mismos, y la tolerancia (valga la redundancia).

Cuando confiamos en nosotros mismos, no nos molesta la gran cantidad de opiniones contrarias que puedan existir en contra de nuestro criterio o modo de ver determinado asunto, porque es un hecho que siempre existirán otras visuales, independientemente de que la razón esté o no esté de nuestra parte.

La razón se proyecta a través de dos modos:

Por medio de dogmas visto con los ojos de la religión o sea la visión sabia de Dios; por la vista de los hombres o sea por sus leyes y también por las complejidades de la vida.

 


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