Los colores del amor



Amor verdadero


El verdadero amor entrega el alma sin egoísmos,
 soportando lo indecible, aún en contra del amor propio.
¿Será positivo amar así? 
Lastimosamente no.

El amor debería tener límites 
y cambiar esporádicamente 
su visual subjetiva por la objetiva, 
pero no es así, 
porque su vitalidad reside en el corazón, 
y el corazón no piensa: solo siente.

La confusa en el amor

No lo amo. ¿Pero lo amaré?
No lo amo…
¿Pero entonces porque pienso en él?
¿Acaso es culpa o cariño o no se qué?

No lo amo…
Las horas sin él.
La vida sin él.
¿Dónde estará?

Sé que ya no piensa en mi,
como ayer.
Y siento que a mi tampoco me importa…
¿Pero entonces porque escribo estas letras, pensando en él? ¿Por qué?

¿Acaso los restos de sentimientos,
se alojaron en las llanuras áridas de mi mente?
Extraño amarlo. ¡Eso es!
Extraño aquel sentimiento antiguo de papel.

Extraño sus palabras,
sus versos;
y su amor confuso,
adornando cada tramo de vanidad.

¿Lo amaré aún?
No.
Un cariño sutil y fuerte,
está asido al recuerdo.

Colores del amor

Se deshoja la primavera,
en la primorosa ladera.
Atada a su silueta soy esencia de su ser,
amor disgregado en átomos y lunas...

No caducan las palabras poéticas,
donde el astro se acuesta aburrido.
Siempre habrán distintos tonos de luz,
aplicados a cada sentimiento.

El sol emite rayos rosados,
la luna proyecta una azul neblina.
El arco iris ostenta un solo color: el verde.
Y la noche se disfraza de un tono violeta.
La tarde luce anaranjada.
¡Y yo luzco, enamorada!

Y yo sigo escribiendo

Olvídame, que yo te olvidaré.
Recuérdame, que yo te recordaré.
El paisaje de las horas verdes esta impasible,
tranquilo y etéreo...

Y el panorama de las letras que nacen y fallecen,
han seguido su ritmo normal
en las lluviosas y soleadas coplas.

Hola y adiós se saludan los versos del pasado,
hola y adiós se confiesan sus pecados.

Una intermitente lluvia de paz
cae sobre la próspera ciudad.
Y yo, sigo escribiendo.


©Venus Maritza Hernández



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