Irrealidades y Trópicos

Un oasis pletórico de versos surgió de aquella isla

Irrealidades del amor utópico



Aconteció que aquella mirada
indagó en mis sentimientos.
Su aura envolvió mis horas
apretujadas a la divinidad,
haciéndose parte
de aquel ritual abstracto y sediento.

Giré, salté y alcancé
aquel sol inmerso de inmensidad,
donde el desierto intrincado
se adhería a mis letras.

En la lejanía un oasis se atavía
de la gracia de poetas...

A lo lejos, puedo oscilar
entre ser real o imaginaria,
móvil o estatuaria.

Extrovertida y sumida
en preceptos lógicos,
me escapo y zambullo
en irrealidades y trópicos.

¡Ven! degustemos por segunda vez,
esta manzana pecadora,
cómplice de lo sucedido hasta ahora.
Nuevamente una luz se yergue airosa,
en la plenitud de nuestro amor...

Llévame contigo

Llévame contigo a todos lados

¡Llévame contigo!
Quiero suspirar la humedad tropical,
quiero volar alto, traslúcida y sin notoriedad.

Acostarme en el aire percibiendo
la grata frialdad de los bosques.
Sentir la lluvia inmensa calmando mis emociones,
al juguetear con sus riachuelos plenos de piedras lisas.

Me acomodo en una nube
y duermo plácida,
sin contratiempos,
sin problemas,
con la mente en blanco.

Una burbuja llega a mi lado.
Tiene forma de cúpula.
Entro y estoy encerrada con toda la vista
del universo a mi alrededor.
¡Protegida y grandiosa,
apocada y airosa!

Isla de amor 

La isla de amor huele a limón

Su isla de amor,
flota lejos, muy lejos de mí.
Él está solo,
en aquella alfombra terrestre,
sembrada en el vacío de la nada.

El arco iris de su amor
luce un corazón verde,
como el boscaje de su ilusión.
Cerca, muy cerca,
está la tradicional luna,
que irradia sus letras de poeta.

El espacio sideral de tono naranja
huele a mandarina y a limón.
Las frutas distantes
de su isla de amor
conversan sobre él.

La noche lo arropa
entre esfuerzos y vigilia,
el día lo cubre de descanso
y sueños angelicales.
Los cibercafé lo esperan, lo reciben,
con sus caras de pantalla
y sus voces robóticas.

Luego lo inanimado y las horas llanas,
lo desaparecen, y la espera es apacible...
Quizás en otro siglo, estemos juntos.

El muchacho solitario

El muchacho solitario vive en una isla

Un muchacho solitario
vive en una isla distante.
A orillas de un mar azul,
departe su alma errante,
con los poemas de latitud,
amando a una mujer de humo
que flota en nubes de luz.

El chico la llora,
la imagina a cada instante en sus brazos;
más la realidad de tierra lo mora,
le recuerda que ella,
su estrella....
No está, y no está.


Solo la escucha en la lejanía,
en el caracol de sal.
El oleaje canta melodías,
sus lágrimas opaca al rey de los astros.

Fantástico amor


Fantástico amor de fantasía

La noche silente se expande,
en el cosmos de tu ternura.
Mi corazón se encoge de amargura,
al no poder hablarte.

Las letras irradian estrellas de emociones,
que permanecen en mi alma;
cual si estuvieses presente.
Adivino tu voz,
detrás del ciberespacio.
Y me arrulla.

Gravitas en mi alma...
Me hipnotizas totalmente con tus palabras.
Tus sentimientos se traslucen en tus escritos.

La imaginación es vívida;
cuando cierro los ojos, y pienso en tí.
Me desintegro en las espumas del océano.
Y contemplo el amor subyugante;
reflejado en la arena del amor,
que se desencadena.

Desfallezco en el eterno devenir de las olas del mar..,
! En los besos que se escapan..,!
! En las caricias que huyen y descansan!
Sobre el amor que perdura;
en las estrellas alucinantes
de esta fantasía de amor.

Isla Flotante

Isla flotante de la mente

Un desierto flameante de odio cansino... A lo lejos un paisaje edénico de abundante vegetación ilusoria y engañosa...Apoyada en una roca de rencor, la lava de la realidad amenaza con quemar los pasos recorridos.

Un río lejano se precipita hacia otras cúspides y llanuras, pareciera que ríe a costa de los acontecimientos humanos.

A la derecha esta el polo norte, a la izquierda el fuego. Tengo frío y calor, tengo odio y amor indignado, ocupándose de la limpieza de la mente. Para ello, ambos estados ejecutan disturbios holográmicos en las necias y vivaces neuronas, las cuales se niegan a expirar en los brazos de la realidad.

Los locos pensamientos románticos, que divagan en cada anochecer de ingenuidad extrema, tienen mil excusas, y mil poemas para obtener el logro de aquella isla flotante. Esa que contempla mi mirada de poetisa enamorada...


©Venus Maritza Hernández

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