La infancia feliz




La infancia feliz es sólo una.
Disfruten esta etapa,
feliz como ninguna.

Atrapen a la imaginación,
con sus tonos de fulgor.
El atardecer es mágico con sus misterios.
Allá están los niños y su imperio.

El amanecer despide rayos de amor y juegos.
Y el anochecer está lleno de imágenes con destellos.

Todo es luminoso, y todo es descubierto,
en las letras, en la luz, en la oscuridad,
y en la felicidad familiar.



Etapa de la infancia feliz

Vestido blanco de papel crespón,
danzarina niña de la ilusión.
Suspiros melódicos en pasos de baile,
que ejecutan las piernas infantiles,
en movimientos gráciles movibles.

En el cielo burbujean las visiones de colores,
es la infancia que muestra su prestancia.
Las preguntas danzan y llegan a las mamás,
que responden en corazones de amor.

El sol destella esa luz inolvidable y fulgurante,
que sólo nace en esa etapa de descubrimientos y alegrías.
Deseamos aprender, conocer y vivir felices rodeados
de amor, comprensión, abrazos, cariños de nuestros padres.

Los juegos de la escuelita son deslumbrantes,
Y los premios para las niñas: muñecas,
juegos de té y mucho más.
Para los niños: carritos, pelotas, trenes y otros.

Jugar con amigos de la misma edad, es fascinante.
En el patio familiar, bajo los chorros de agua lluviosa,
diamantes derretidos sobre la piel infantil,
que luce su frescura de hierba y sol en estreno.


Por siempre

En la infancia feliz,
la niña corre con los globos
de la fiesta del ayer.
Recorre los caminos de hierba y tierra.
Los colores se enaltecen,
y los recuerdos llueven.

Nostalgias venideras se prensan
a los versos que se asoman
del claro oscuro de los bosques.

El cielo se despeja de los tiempos,
de los siglos y de los eventos.
Sólo la brisa veraniega viste
a las horas presentes por siempre,
en la niñez del espíritu y los recuerdos…

La inocencia no escapa
y la fantasía se extasía,
decorando a los poemas de la infancia.

©Venus Maritza Hernández