Eterna y las sombras


Eterna



Eterna vive en las sombras del desamor oscuro

El desamor está oscuro,
suspiro sombras.
Me quiero dormir eterna.
Eternidad sin vacíos,
sin dolor.
Cierro la visión nocturna,
y busco la luz.

Encuentro la luz,
otros amores resplandecientes
me miran.
Pero me sumerjo
en mis negras fantasías
de salvación mental,
rodeada de oscuridad.
Mi espíritu vaga en soledad
y levito entre almas gravitatorias,
que me consuelan.

Depresión que me aplasta,
lágrimas que caen,
entre fantasmas mirones.
Aplastada, tirada entre sueños,
que buscan una salida satisfactoria.

Borrar todo,
del escenario terrorífico de su maldad,
es la solución letal.

Las letras caen y se desmayan
y con sus miradas fijas,
me dicen adiós.
Letras falsas, vestidas de amor fingido,
caen yertas en la nada.

El bosque tenebroso

Sombrío el atardecer en vacíos y tinieblas,
en el bosque tenebroso del desamor,
en un despertar ficticio con sombras oscuras.
Pesadilla cruenta, en la cual percibo el vacío,
el vacio de tu ausencia, amor mío.

Una densa niebla se presento entre ambos,
entre nuestro amor de intensidad.
Mi forma astral flota y llora,
llora chispas de dolor,
y lluvias silenciosas.

El amor insiste, pero el vacío persiste.
No hay amor, pero si lo hay.
El bosque tenebroso acentúa su hechizo
de depresiones, y sensaciones de soledad.


Espíritus sombreados

El silencio crispa y alegra a las horas silentes
que esperan plenas de fe.
Los graznidos aunque cerca,
están lejanos de la sensibilidad poética.

El clima frío artificial refresca 
a los versos recién nacidos.
Abajo del creciente sol de los pensamientos.
Te busco y no te encuentro, ni te encontraré.

Allá por los lejanos trances hipnóticos 
del recuerdo secular,
he flotado a voluntad entre vidas
usurpadas de cuentos reales e irreales.
Otra veces me han sustraído la energía paranormal
de mis dones de bruja blanca.

Un ente espantoso robó parte de ellas,
pero no me importa.
Sólo me interesa estar bien con Dios.
Por lo tanto;
le he pedido que me libere de ese don espiritual,
sólo si no proviene de él.

Sigo pensando y recordando 
todos los eventos que he vivido,
y que no son normales de la materialidad.
Son sucesos paranormales 
que han rodeado mi existir,
y que temo hasta escribir sobre ello.

He visto fantasmas, con sus periespíritus.
Otras veces he contemplado seres espirituales,
con sus cuerpos y rostros traslúcidos, borrosos.
También he visto sombras y escuchado voces,
en varias circunstancias de mi vida.

Los espíritus

Siento que los espíritus se recuerdan de mí y me observan.
Espíritus dentro de cuerpos humanos y no humanos.
Existe esa conexión, aunque me disfracé de planta o animal, u objeto, o me traslade de época, el espíritu siempre me reconoce y me saluda efusivo o me mira con envidia u odio.

Siento sus energías positivas o negativas.Y exalto que la mencionada atracción química y el "me cae mal esa persona" trasciende de lo carnal a lo espiritual y abstracto. 

©Venus Maritza Hernández

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