Espíritu errante que deambula en el bosque


Soy una roca astillada, dentro de su contenido de cal.
un espíritu que flota por todas partes, eso soy.
Me divierto traspasando paredes, y volando.

También me encanta trasladarme de lugar 

con el pensamiento.
Soy energía pura, 
sin un ápice de materia, una luz diseminada,
una sombra clara que ilumina, a la oscuridad.
pero me oscurezco en ocasiones.
Porque nadie me ve y eso me entristece.

Nunca duermo ni como, solo viajo y converso
con otros espíritus errantes.
No me gusta molestar a nadie,
sólo espero ayudar en lo posible
a quienes alguna vez pude interactuar
en forma física, cuando aún vivía.

Permaneceré por algunos sentimientos,
en este mismo entorno donde
alguna vez vivi en un cuerpo.
pero estaré atenta a la luz,
y a las emociones positivas de quienes amo
con toda mi alma de eternidad.


El bosque tenebroso

Sombrío el atardecer en vacíos y tinieblas,
en el bosque tenebroso del desamor,
en un despertar ficticio con sombras oscuras.
Pesadilla cruenta, en la cual percibo el vacío,
el vacio de tu ausencia, amor mío.

Una densa niebla se presento entre ambos,
entre nuestro amor de intensidad.
Mi forma astral flota y llora,
llora chispas de dolor,
y lluvias silenciosas.

El amor insiste, pero el vacío persiste.
No hay amor, pero si lo hay.
El bosque tenebroso acentúa su hechizo
de depresiones, y sensaciones de soledad.



Mitad viva


Sombreada de espíritus compasivos,
veo discurrir mis lágrimas oscuras,
disueltas en desamor y fantasmas reales.
Una tormenta de odio, cesa su acción
y es desplazada por una lluvia apacible
de sueños apaciguadores y compañias paranormales.

Camino entre neblinas,
siempre vestida de oscuridad.
Mis negros labios besan la noche
y a los espectros masculinos
que musitan nocturnos halagos.

Estoy mitad viva, mitad muerta,
mi conciencia gravita en las noches
mediante mi forma etérea durante el sueño.
Y viajo a lugares inescrutables.
Sitios de actividad paranormal intensa,
espacios que revelaré muy pronto...


Soy un fantasma

Me fui hace mucho tiempo.
Ahora estoy viviendo lo que ya viví,
sólo memorias empujadas por el viento.
Que oscilan en las ficticias horas del planeta.

Sigo recreándome en los mismos acontecimientos
que ya olvidé.
y que nuevamente vivo.

Las hojarascas del tiempo,
caen lacónicas 
y gratas 
al estanque de los deseos,
y flotan en los irreales minutos.

El tiempo es fantasía.
Soy un fantasma en holograma,
que ven otros seres que creen estar vivos,
ignorando que algunos son también fantasmas,
otros son espectros del recuerdo 

y otros almas que rondan antes de nacer 
en distintos recintos del planeta...

Los espacios se subdividen,

y enmarcan supuestas realidades ilusorias 
de la nada o del todo.
Somos esferas que levitan, 

y sin embargo creemos tener 
un cuerpo sólido con forma.

Las mentes son programadas e incitadas a pensar,
cual si fueran dueñas de si mismas,
cuando en realidad son manejadas a voluntad.

La maldad, la bondad, son objetos elegibles, eso sí.
Cada cual es dueño de sus actos y de sus consecuencias.
Continuo vagando entre paisajes 

y letras que se caen y se levantan.
Soy un fantasma.



La chica fantasma

En una casa antigua
habita una mujer fantasma.
Baila por las noches,
con música instrumental.
Música fantasma,
que a todos ha de asustar.

Gira con su vestido esponjado
del siglo XV.
Gira y ve cosas que ya no existen.
La mujer fantasma fue una joven rubia,
que nunca se llegó a casar.
Era muy joven aún para amar.

La chica fantasma y semi transparente,
piensa que aún está viva.
No se percata de su realidad.
Pero muy prontó se dará cuenta.

Un emisario de las alturas,
le informará de su condición alerta.
La mujer fantasma escucha al personaje,
y emite un alarido escalofriante.
¡Pero si sólo tengo 17 años!
No es posible, todo esto que veo
no puede ser alucinación. ¡No!

Si lo es. Responde el ente transparente.
Es tu mente espectral, la que ha ideado todo
lo que ves, pues nunca quisiste aceptar la verdad.
Han pasado cuatro siglos.
Y tu mente está estancada en el pasado.

El fantasma se desmaya y cae en el piso.
Al fin la entidad,
se percata de que es un espectro.
Al despertar,
siente curiosidad y traspasa paredes,
busca la luz pero no la encuentra.

Se pregunta:
¿Porque durante tanto tiempo no
sabía que estaba muerta?

El mensajero le responde:
porque no cumpliste tu misión.
Tu misión de tener hijos
y de ser feliz,
era tu destino ser feliz.

¿Pero que hice?
¿Porqué no me fui con la luz?
Por el simple hecho
de que tu misma te quitaste la vida.
Y se te condenó a repetir
una y otra vez, tu existencia.

Pero ya terminó tu expiación,
debes ascender y contemplar
las otras probabilidades de vida
que tendrá tu espíritu si encarnas
nuevamente, eso lo sabe sólo Dios.



La mujer fantasma en la deriva


La mujer fantasma,
cree estar viva.
Gira su alma
a la deriva.
No se da cuenta,
que no tiene piernas.

No se da cuenta,
de su actual condición,
sin alertas.
Estática la transparencia
de su corazón.

Recorre lugares,
carentes de pasión,
y en su raciocinio espiritual,
ve todo igual.

La mujer fantasma,
no se percata de su gravitar.
Su levitación en aquella dimensión.

Tiene emociones, se enoja,
se alegra, se enorgullece,
se entristece...

Ve gente inexistente.
se adhiere la esperanza,
pero no existe..,
En esa dimensión de pena, no.

Debe avanzar. Para llegar a la luz.
La luz del camino que le espera,
para llegar a la ruta.
La ruta que la puede conducir:
a la nada, a la luz eterna, o a la oscuridad.

Baila en el aire,
da vueltas y rota.
Gesticula emociones.
En el limbo flota.

Está confundida,
comienza a aclarar su mente,
sus ideas giratorias.
Su alma olvida,
enclaustradas memorias
latentes vivas.

La vida extraña de una mujer

Y morí, pero no me di cuenta,
pues seguí en una vida parecida,
no se si en verdad estoy penando.
O estoy viva.
No se si en verdad, soy un espíritu
sin materia, que cree estar vivo.
No lo se.

Probablemente sea un fantasma,
y en estos momentos alguien me vea
y se asuste, porque ve una imagen
de transparencia blanquecina.

Y yo misma, por encima de todo,
no me estoy viendo de otra manera,
me contemplo normal, pero no es así.
ya no tengo cuerpo.

La vida es tan extraña...
Finalmente, no sabemos si en realidad estamos en un sueño lúcido,
o estamos sumidos en irrealidades de fantasía...

©Venus Maritza Hernández