Envidia: como sacar el provecho de ella

El provecho de la envidia

Envidia la desviación con visión objetiva y subjetiva.

La envidia afecta en forma innata y aprendida


Una persona puede aprender a encauzar la emoción negativa de la envidia hasta convertirla en su fuente de inspiración, en pos del alcance de objetivos.

La envidia es el pesar o tristeza que siente un individuo por la felicidad de los demás, provocada por condiciones de éxito en aspectos: económico, educativo, social, cultural y otros. El motivo que la origina reside en el hecho de no poseer aquellos elementos benefactores, que presentes en el envidiado, lo destacan en forma favorable ante otras personas.

Origen de la envidia


Según algunos estudiosos, es una actitud aprendida desde la niñez en base a las experiencias. La madre o padre al observar un logro o cualidad de otro infante le señala críticas y defectos para que su hijo no se sienta mal (según su criterio) y también manifiesta el mismo modelo en sus acciones frente al niño. En consecuencia el individuo adquiere patrones de emociones que lo llevan a conductas indignas, al no valorar a sus semejantes.

Las comparaciones que se somete al niño por los padres, con relación a sus hermanos u otros niños, no son apropiadas y por ello aprende a sólo ver los defectos ajenos (despreciando las cualidades de otros) y a disminuir sus propios atributos (inteligencia, valores, creatividad y otros) a través de una conducta desviada. Se les inculca que si alguien obtiene un mérito que no pudo lograr, debe criticar a la persona, porque él merece todo lo mejor, no los demás. 

Y para aseverar esto, sus padres lo complacen en todo lo que desea, sin saber el daño psicológico que ocasionan a su hijo en menoscabo de la visión de si mismo. Las percepciones en torno a esta emoción negativa varían, pues hay quienes aseguran que la envidia es un sentimiento innato del ser humano.

El catolicismo establece que es uno de los siete pecados capitales, por ser una emoción de maldad que provoca múltiples pecados (otros pecados capitales como; la ira, avaricia, soberbia) y además va en contra de la naturaleza benigna del cristianismo que enfatiza el amor hacia el prójimo.

Aspectos positivos y objetivos de la vida

Es una emoción que hace resurgir otras alteraciones, que pueden ser provechosas de acuerdo al impulso que toman. Al envidiar la posesión de algo, la persona desea obtener también ese objeto (intelectual o físico) lo que puede significar el afán por conseguir el éxito también, por ende en este punto se originan algunos propósitos de la vida (profesional, emocional y otros) los cuales por supuesto, son metas personales. En este caso, el envidiado, aporta bienestar al envidioso, presentando ante él un ejemplo de superación, digno de imitar. Estos hechos se suscitan dependiendo del tipo y grado de envidia, y la manera que el individuo minimiza el sentimiento de pesar por el de esperanza y positivismo.

La envidia, se presenta en distintas situaciones y si el envidioso lo permite, se proyectan las siguientes respuestas positivas:

Una pasión que propende a fijación de metas personales.

Aporta realismo y mejora la visión de la vida al contemplar en una justa dimensión sus propias cualidades y defectos.

Emociones negativas e imitación


El afectado puede caer en los extremos, asumiendo una actitud imitadora que no lo beneficia. En caso de que no sea posible alcanzar o superar (logros del envidiado), el envidioso presenta emociones negativas como: depresión, frustración, complejo de inferioridad y agresividad (verbal o física), y otras sensaciones complejas como el sentimiento de culpa y la verguenza. En tales casos éstos individuos requieren tratamientos psicológicos, para que aprendan a valorar sus alcances y limitaciones, respetando a las demás personas y valorando sus propios méritos.

De acuerdo a la naturaleza personal existen diferentes formas de expresiones y respuestas que se exteriorizan según la situación e intensidad de la envidia. El odio hacia el envidiado se manifiesta en acciones como:

Quitarle valor a sus cualidades y triunfos.

Críticas injustas.

Sarcasmo.

Agresión.

Víctimas de sus congéneres


Las víctimas de la envidia son los seres humanos, que figuran de emisor (envidioso) y receptor (envidiado). El emisor sufre aún más que el receptor al humillar su condición de ser humano ante este sentimiento negativo (con esta actitud deja entrever con claridad su sentimiento de inferioridad) y padecer las emociones correspondientes a esta desviación humana. Y el envidiado sufre al contemplar que la naturaleza de ciertas personas es errada al no establecer (los individuos) la prioridad de sus acciones (búsqueda de sus propios logros y autoestima) antes de juzgar en forma injusta e irrespetuosa a sus congéneres, hundiéndose en su propia autodestrucción e infelicidad.

El comportamiento humano

Sin desearlo, muchos seres humanos provocan la envidia de otros individuos. (Inteligencia, belleza física, logros de objetivos profesionales, una mejor posición social, mejor situación económica y otros.) Los envidiados perciben de inmediato las manifestaciones de envidia, y la mayoría adopta actitudes de indiferencia o tolerancia, pero existen excepciones, en que la respuesta del envidiado es igual de negativa que la del envidioso (agresividad e insultos, debido a su temperamento) a causa del desaliento que ocasiona, observar que su triunfo o cualidad no es aceptado en forma positiva.

Provecho de la envidia


Los pasos que una persona debe seguir para disminuir o controlar la envidia son:

Aceptar con calma que siente envidia.

Enfatizar dentro si mismo, el respeto por las demás personas.

Planear estrategias para impulsar esta emoción con actitud positiva.

Fijación de metas (profesionales u otras) acorde a sus habilidades y conocimientos.

Observación y valoración de sus propias cualidades y virtudes (incentivo del amor propio).

Conocer la naturaleza de esta emoción negativa, sus repercusiones y estrategias para combatirla o manejarla ayuda no sólo al individuo que la sufre, si no al grupo social o institución que pertenece (por lo general, ocurren tendencias) el cual aprende a concienciar sus acciones frente a otros individuos u otras organizaciones y grupos elevando su autoestima en provecho propio y de las otras personas.


©Venus Maritza Hernández

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