Lluvia infantil del agua mágica del cielo.

Lluvia infantil


Un enorme caudal de mar lluvioso se precipita.Corre un niño con barcos de papel,
que acaba de hacer.

Es un mar acuoso,
que llega cada vez que llueve.

Torrentoso.

Algunos barcos desaparecen,
otros se los lleva la corriente.

Mas su leve transitar es prologado,
por la imaginación infantil,
que inventa formas y ondas,
sobre el bullicio del agua de la lluvia.



La voz de Dios


La lluvia cae y un trueno asusta, a una niña pequeña.
La madre le explica el hecho:
es Dios enojado con los malos de la tierra.

Su voz es enérgica y por eso se escucha así.

La lluvia intensa son las lágrimas de los ángeles,
que vierten su dolor, sobre la humanidad.



Una gota de lluvia

Soy una gota de lluvia.Bailo
y me desmayo en la brisa,
en la copa de los árboles.
Sobre la corola de aquella flor,
en los ríos, en el mar,
y en todo, pero menos expirar.

Soy delicada, transparente, acaudalada,
frágil y fuerte, pues me sumo a las fuentes,
de agua y del mar; en la lluvia grupal.
Me deslizo en la piel de algún animalito,
y sin duda, me duermo entre su pelaje por un ratito…


El sol expone su brillo, y despierto.
Me elevo nuevamente a las nubes inclementes.
Reposo y escucho la voz del todopoderoso.

¡Despierten! ¡Es hora de alimentar a la vida!
La vida verde, y la móvil tierra,
por lo tanto, requieren de su vitalidad.

¡Vamos niñas! Es hora de triunfar.
Hora de disgregarse en la celeste atmósfera.

Mis amigas y yo nos agrupamos
y apretujadas formamos una nube negra.
Como resultado, nuestro vestido es de color azul oscuro.

Nuestro uniforme es de trabajo triunfal.
Me causa hilaridad,
cuando caemos sin piedad,
sobre los techos de la ciudad.

En las hojas de zinc, del mismo modo,
hacemos un magistral concierto,
resonando con golpes de esplendor diversos.

En el ajuste universal de Dios,
finalmente, somos millones,
mis hermanas gemelas y yo.

Juntas nos esparcimos en la estructura terrestre.
Juntas nos alineamos desde la tierra rupestre.
Cuando el sol luce meditabundo,
parece que somos vida, y alivio de la sed del mundo.

Cada suspiro de tiempo,
en cada minuto yerto,
más bien,. sincroniza nuestra audición.
con la ventana al viento.

Las hadas y la lluvia mágica

La niña juega en el jardín cerca del bosque de color,

ve a las hadas volar con sus alas de anhelo.
Corre vestida de encajes cubierta del tropical amor,
va a recoger a una estrella que se cayó del cielo.


La alfombra brilla verde y mágica bajo sus pies,
está lloviendo chispas de agua con olor a sol.
Se cubre con un paraguas en forma de flor.
La naturaleza acrecienta la lluvia en su ser.


©Venus Maritza Hernández