El sujeto de la casita de madera

El sujeto de la casita de madera era misterioso

Una narrativa que muestra el misterio que encerraba un sujeto misterioso y extraño que habitaba una casa tétrica de madera.


En cierta ocasión hace ya más de quince años, se mudó cerca de mi casa, un sujeto extraño. Su casa era pequeña y de madera. En su patio abierto había sembrado margaritas, las cuales se reprodujeron rápido y en demasía. Había muchas margaritas rojas. Realmente era lo único bello que adornaba su hogar, pues su casa era muy tétrica, sin pintar y silenciosa.

En alguna ocasión quiso ser sociable y visitó mi casa para conversar de forma amigable con mi esposo. Cabe resaltar que el tipo supuestamente era sordo mudo. Pero hablaba de forma muy normal. No parecía sordomudo. Aparentemente, según supe, él había recibido clases desde muy pequeño, pudiendo dominar el lenguaje, de manera que casi no se notaba su condición.

Un día se presenta en mi casa. No lo dejé entrar, pues mis hijos estaban en la escuela, y yo me encontraba sola. El sujeto comenzó a hablar explicita mente de sexo, con palabras vulgares, tomándose una confianza que jamás le dí, y que no daría a nadie. Pues soy muy reservada. Y no sólo le bastó eso, si no que empezó a hablar mal de mi esposo, aduciendo que me presentaría un primo de él. Que su primo si hacía pareja bonita conmigo.

Me repitió varias veces que yo era muy bonita e intelectual, que no tendría porque estar con mi marido. A todo esto permanecí callada, solo mirándolo con asco. Porque eso fue lo que sentí por este tipejo. Luego de lo sucedido, más nunca le dirigí el saludo, y mucho menos la mirada.

Le conté todo a mi esposo, quien no le dio importancia, pero si tomó medidas para no volver a darle el poquito de confianza que le había concedido. Pasados unos tres días. Sucedió algo extraño. Como en mi país hace mucho calor en verano, durante las noches. Había sacado una cama pequeña, para dormir sola. Y así estar fresca.

En aquel tiempo no tenía aire acondicionado, solo abanico. Durante varias noches seguidas, sentía que alguien se colocaba sobre mí. Sentía su cuerpo pesado encima de mí. Se lo relaté a mi madre que era una mujer interiorana de provincia, creyente y con vivencias paranormales, propias de esas regiones donde abundan estos fenómenos.

Mi madre me dijo que seguramente era algún brujo, enamorado de mí. Enseguida recordé al sujeto misterioso de la casita de madera. Y tomé la decisión de volver a dormir acompañada de mi marido. Desde ese instante, jamás volvió a molestarme. Al tiempo el sujeto de la casita de madera, se mudó del sitio, llevándose sus misterios con él para siempre.


Fin

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