El mango de oro y el tiempo

El comienzo de todo



Aquella mañana me desperté delirando como de costumbre. Siempre he tenido pesadillas, incluso, soy muchas veces sonámbula. Todo parecía normal. Hasta que me dirigí a la ventana para contemplar el sol. Este, no era el mismo, era de color rojo intenso. Añadido este hecho, tenía una extraña sensación de calor y frío agudo. Me sentí tan mal, que grité. Al momento mi madre, corrió a ver que me sucedía ¡Horror! ¡Esta señora no era mi madre! O al menos había cambiado drásticamente.

Su cabeza era enorme y en su rostro había cuatro enormes y brotados ojos. Por supuesto que salí huyendo de ese monstruo. En mi camino hacia la salida de la casa, mis hermanas me salieron al encuentro intentando detenerme, pero ¡Ellas eran aún más monstruosas! Por lo menos la que ocupaba el lugar de mi madre, tenía su misma voz y cuerpo, pero ellas en vez de piernas ¡Tenían patas de perro! Y sus voces parecían salir de unas cavernas.

Corrí y corrí hasta que no pude más. Al final llegué a un camino desértico donde sólo había una palmera; y un pequeño oasis que me refrescaba y reconfortaba para reflexionar calmadamente lo que acababa de vivir. Esto no podía ser, ¿O era un sueño o había enloquecido? Una de dos. Estando sumida en esos pensamientos, escucho la voz de mi hermana que me dice:


La casa enorme

“No quisimos que te asustarás era sólo una broma. ” Abro mis ojos y veo a toda mi familia, completamente transfigurada en seres mutantes. Mi supuesta madre me tranquiliza y me dice que no me preocupe, que eran sólo disfraces. No se porque, pero aquello no me tranquilizó, quizás presentía todo lo que vendría después. En aquel momento me percato que estoy en mi recámara. ¿Cómo era posible? ¿Qué estaba sucediendo?

¡Siento un ardor en la piel! De seguro algo me picó. Mi supuesta madre comienza el ritual, se quita lentamente el disfraz, lo mismo que mis hermanos y hermanas… “¡Sorpresa!”. Dicen al unísono, cuando muestran un rostro sin forma, sin nariz, sin boca y sin ojos. Mi asombro fue tan intenso, que en esos momentos el pánico fue tal, que perdí el conocimiento.

Cuando desperté, estaba en una casa enorme, muy bonita, pero extraña. Me dijeron que era sólo un lugar de descanso, para reponer mi estado de ánimo. Había varias personas en plan de reposo como yo. Al menos todos ellos tienen rostro y son normales. No así, los sirvientes de la mansión, cuya apariencia es idéntica a los supuestos familiares actuales que ahora dicen ser mis parientes. En ese lugar estamos quince personas; ocho hombres y siete mujeres.

Nuevos amigos

¿Qué habrá sido de nuestros familiares? “Nos preguntamos todos los que estamos de vacaciones en esa mansión elegante”… A veces llegan esos extraños seres a visitarnos y le gritamos, que se vayan. También contemplamos nuestro extraño entorno. Nunca anochece, siempre es de día. Ese extraño sol rojo y esa lluvia que vemos a través de las ventanas que hay. Una lluvia de fuego pero fría. ¡Que raro es todo! En ocasiones sentimos frío y calor.

Pero no todo es malo, tengo muchos amigos. Gente, que le ha sucedido lo mismo con su familia. Aparentemente nuestros familiares fueron usurpados por extrarrestres, sin que nos percatáramos. Ahora éstos extraños entes gobiernan la tierra, la cual han moldeado según sus deseos. Sin duda alguna estos alienígenas están conquistando el planeta tierra, por segmentos, y a todos los terrícolas. Hemos planeado escaparnos cuando todo este en silencio. De alguna forma tenemos que huir.

Deseamos volver a nuestra vida de antes. Extrañamos a nuestros familiares y amigos. Y no es posible que entes de otro planeta se hayan apoderado de nuestra vida y nuestros seres queridos. En ocasiones lloramos, por la tierra y por nosotros. Estos seres raros probablemente tienen secuestrados a nuestras familias. Pero algo se nos tiene que ocurrir. En efecto, algo se nos ocurrió dos días después de estar en la casona. Decidimos adentrarnos a uno de los tantos universos alternos que nos circundaba; de ese modo podríamos manejar los lapsos de tiempo vividos mas gratos a nuestro atribulada situación.

La estrategia salvadora

Llegamos a una sección extraña de la vivienda. En esa parte había mucha vegetación. Decidí subirme a un árbol de dudas que parecía de mangos. Para ello buscamos una escalera de caracol que estaba a la vista del universo. Tardé tres siglos en llegar, pero conseguí arribar, triunfadora. Cuando estuve en la cima, no recordaba porque había subido ahí. Corrí el riesgo de resbalar y caer en el abismo de mis temores, los cuales me miraban hambrientos. Como pude y en forma lenta (tardé cuatro siglos, esta vez) bajé, pero cuando estuve en tierra firme, de una manera punzante y culpable, recordé con mucha claridad, a que había subido.

Había subido a recoger el mango de oro que estaba en la copa del árbol. Aquella fruta tenía el poder del tiempo; de volver al planeta a la condición de antes. ¡Todo estaba perdido! Mi memoria me había traicionado de una manera despiadada. Le pedí a mis compañeros que algunos de ellos se adentraran en la misma aventura; que valía el esfuerzo. Pero ellos me reprocharon que se me hubiera olvidado el objetivo, aún con los gritos que me lanzaban desde abajo recordándome la misión salvadora.

Me insultaron, llamándome sorda y despistada. Me enojé tanto y les respondí que para despistados, todos lo éramos, pues si no era así; ¿Por qué no habíamos resuelto el problema con los extraterrestres? ¿Y porque nadie más, tenia una solución?

Otra gran idea

Un silencio extremo se apoderó de nosotros. No sabíamos que hacer. Hasta que se me ocurrió otra idea (Por lo visto, yo era la única con cerebro inteligente) Les dije que recortáramos el tiempo. Al momento todos los compañeros, asintieron. Dijeron que era una excelente idea. Le pedí a uno de ellos que me ayudara, y le entregué una vasija para que recogiera tres pensamientos optimistas, de cada uno de nosotros.

Simplemente yo revolvería estos pensamientos con los siete siglos que había desperdiciado, subiendo y bajando del árbol. Luego le agregamos dos soles rojos y dos soles amarillos. Les dije:”Lo derramaremos en la tierra, ésta lo absorberá, y viajaremos en el tiempo, antes de la llegada de los alienígenas.” Sólo quedará la misión de evitar que ellos conquisten nuevamente a la tierra.

--- ¡Estupendo!--- Dijeron todos a la vez. Eres muy inteligente, nos enorgullecemos de ser tus amigos.

Comienzan a felicitarme. Y luego manos a la acción; nos colocamos todos en grupo sobre el espacio que habíamos vertido la poción. En ese momento sentimos que girábamos como si un torbellino parecido a un tornado, nos envolvió totalmente. Cuando todo cesó, ahí estábamos en nuestra tierra, y en nuestro hogar, antes de todo lo acontecido.

La felicidad

Desde ese momento somos muy felices. Y no sólo recobramos nuestro entorno, sino que además tenemos acceso a esta casa. Porque dejamos una puerta dimensional abierta, a fin de no irnos de aquí tampoco. Después de todo, sólo aquí se cuenta con todos los ingredientes mágicos para nuestras hazañas.

Se me olvidaba decirles que hemos viajado también a otras épocas, para ello tuvimos que quemar la escalera de caracol y comernos cada uno, un mango de oro. Se lo pedimos a los sirvientes extraterrestres de la casa vacacional, que por cierto, ya son nuestros amigos, y ellos nos dieron muchos mangos dorados, para los viajes en el tiempo.

Cuando lo hacemos, recorremos muchos lugares, pero lo malo es que cuando deseamos volver, nos da una especie de temblor, y luego ese calor y frío intenso que cala hasta los huesos; pero siempre llega la servidumbre de mutantes y nos ayudan. Lo que no nos gusta de esta vivienda inmensa, es que hay muchos mosquitos, y esos pinchazos son dolorosos, pero en general todo está bien, ya que el ambiente es variable, debido a la fórmula que se me ocurrió. Se me olvidaba decirles que cuando vamos a nuestras respectivas casas, nuestra familia nos demuestra más cariño del usual y nos pidieron un favor:

La verdadera realidad

Que cuando estemos en la mansión de descanso y lleguen los mutantes extraterrestres que se hacen pasar por ellos; finjamos y que los tratemos bien. Y así lo hacemos, aunque nos de miedo. Es increíble que se comporten tan parecidos a nuestra familia. Mi mamá alienígena, habla igual y su personalidad es la misma y yo finjo que es ella y lo mismo que mis hermanos y hermanos. 

Me río mucho cuando los escucho hablar igual a mi familia. Sus voces son idénticas. Pero se delatan en la forma de tan extremo cariño, con que me tratan. Nunca fueron así conmigo. Se nota que no son ellos.

Para finalizar mi historia feliz, les invito una copa de refrescante realidad acompaña de un sol rojo. ¡Salud!

“Afuera se escucha una conversación entre dos personas vestidas de blanco :

¡Pobre gente! ¿Los viste? Giraban y giraban, ¡luego míralos! ¡Están felices! Aún más locos. Desde aquel incendio en el cual perdieron sus facciones, se han comportado de esa manera, no aceptan su condición y la defensa mental es que ven a sus familiares como ellos lucen.

Luego cuando tienen que ser bañados en hielo, me dan mucha lástima. Una amnesia compasiva cubre lo acontecido y sus realidades. Desconocen también que ya no ven, que están ciegos. Una realidad alterna los protege y creen que ven. Quiera Dios que algún día, logren recuperar la cordura. Por lo menos ya han accedido a recibir a sus familiares y aceptan el tratamiento cuando se lo aplicamos…”


Fin
©Venus Maritza Hernández

Publicar un comentario

0 Comentarios