Los fantasmas: cuento de misterio

Los sueños, fantasmas y premonición de mundos alternos

Los fantasmas

¿Han escuchado acerca de los fantasmas? Esas almas que divagan en la transparencia de las sombras, cual núbil y detectable reflejo. Que detalla a simple vista, sus figuras borrosas, su ropa y sus rostros también difusos.

Sus conciencias deambulan en la magnitud del limbo espiritual. Es un universo paralelo; el universo espectral de las almas errantes. En ocasiones se adentran en nuestros sueños y se comunican con nuestra conciencia, emitiendo mensajes con sus espectrales voces.

Tratamos de entenderlos pero todo es inútil; aquellas voces se tergiversan, tejiendo en el hilo del silencio, incoherencias psicológicas. Pensamos; sin saber que soñamos. ¿Por qué no le entiendo? ¿Qué ocurre? En aquel momento se despejan las telarañas de la mente y cobramos conciencia, percatándonos que estamos en un sueño. Y deliberamos en disfrutar la grata presencia de nuestro fallecido ser querido.

Conversamos con él, sin importarnos que él está muerto. Qué probablemente sea un desvarío de la mente o la grata alma de nuestro amor fallecido. El cual podría ser un padre, una madre u otros seres queridos. Lo abrazamos porque nuestros sentimientos se despiertan al verlos tan rozagantes. Tan naturales pues, en aquellos instantes de ensueños nocturnos nuestra dormida mente divaga y razona. Concluyendo después de la primera reflexión, que aquel sueño es la realidad, que la ausencia de nuestro ser amado fue sólo una pesadilla.


El revés nos desvaría y nos distrae de la crueldad de la vida. Finalmente, respiramos aliviados y conversamos, cuanto conversamos con ellos, desahogando nuestra conciencia con gestos de atención y cariños extremos. Luego despertamos y lloramos, cuánto lloramos su ausencia, pero el corazón se reconforta con el inmenso amor espiritual de nuestro creador, nuestro padre celestial
 
Universos mentales
 
 
Universos mentales

Los sueños, hermanos de la imaginación, están envueltos en nubes, reposan en un sitial recóndito del universo llamados Universos mentales.

El mundo visto a través de una variable perceptiva se distorsiona y empaña, como un espejo expuesto al vapor y otras veces al agua. Sus reflejos se distorsionan y clarifican, dependiendo de los elementos abstractos aplicados por sus precursores.

Durante los cotidianos días, las personas experimentan un inmenso caudal de sensaciones llamadas emociones, tales como: alegría, tristeza, esperanza, ansiedad, amor, odio, en fin, toda una serie de sentimientos implícitos en nuestra naturaleza. Este gran depósito de energía emocional, reposa en el citado “universo mental”, donde se aglomeran esperando exteriorizarse en reacciones lógicas e impulsivas, mediante actos humanos. Si no sucede así, lo cual acontece la mayoría de las veces, (debido a las limitantes que nosotros mismos nos fijamos, apenas tenemos uso de razón) entonces estos efectos se presentan en forma inconsciente por medio del sueño.

En ese lugar etéreo, privado, fantasioso e individual en el cual nos refugiamos cada vez que dormimos denominado “Universo mental” ocurren muchos eventos asociados a nosotros, a las personas, objetos y entorno. 

En este lugar las escenas son vívidas y llenas de colores, y otras veces, difusas y en blanco y negro. Mas la mayor distorsión ocurre con las llamadas “pesadillas” donde los acontecimientos aterradores toman el protagonismo principal infligiéndonos una angustia suprema y devastadora. Todo depende de nosotros mismos, pero no tenemos control pues de forma inconsciente los sueños se manifiestan.

Los sueños, películas guardadas, otras veces recicladas en el laberinto cerebral de los mundos individuales, son síntomas y avisos de nuestro actual proceder y sentir, o también pudieran traer consigo mensajes de otras dimensiones ocultas, donde se nos confiesa el futuro, y otras veces se nos recuerda el pasado y el presente, orientándonos a una salida u alternativa en nuestro actuar ante disyuntivas o problemáticas de nuestro diario vivir.

©Venus Maritza Hernández





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